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ACTITUDES CULTURALES HACIA LA LONGEVIDAD

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El Lejano Oriente o Extremo Oriente, vasta extensión del planeta que abarca desde Siberia por el norte hasta el sudeste asiático, comprende las repúblicas de Mongolia, China, Corea, Japón, Taiwán, Birmania, Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Malasia, Indonesia y Filipinas.
También diversas áreas geográficas: Desde la tundra, la estepa, el desierto, las altas montañas, zonas fluviales, a extensos bosques. En éstas habitan desde la más remota antigüedad, distintas etnias que durante mucho tiempo, algunas de ellas se han mantenido aisladas o en conflicto entre sí.
A continuación se presenta, teniendo en cuenta su distribución geográfica, la actitud que las más representativas han tenido acerca de la ancianidad.
Pueblos siberianos: Ubicados en la región noreste del Asia. Su organización es de tipo patriarcal y en ellos la autoridad está en manos del más anciano a quien brindan mucho respeto, aunque la personalidad más relevante es el chamán o sacerdote.
Los yakutos, etnia del noroeste de Siberia, son de vida seminómada y muy dura, sometidos a inviernos glaciales y veranos tórridos y expuestos a frecuentes hambrunas. Las familias estaban bajo el dominio de padres tiranos que cuando llegaban a envejecer sus hijos se vengaban quitándoles todo y dejándolos morir. Una joven yakuto a quien le reprochaban el maltrato que siempre prodigaba a su anciana madre, afirmaba: “¡qué llore! ¡qué tenga hambre!, ¡me ha hecho llorar más de una vez!”. Cuando el autoritario padre perdía sus capacidades, sus descendientes se repartían sus pertenencias.
Entre los koryakes, que vivían en el norte de Siberia en condiciones muy severas originada por rigurosos inviernos, las largas marchas agotaban a la gente de edad avanzada. Era raro que alguien deseara sobrevivir a la desaparición de sus fuerzas y se acostumbraba a eliminarlos y esto parecía tan natural que los koryakes se jactaban de ello e indicaban la zona del cuerpo donde el arma blanca debía penetrarles. El asesinato se realizaba después de complicada ceremonia en presencia de la comunidad.
Los chukchis festejaban el momento en que el anciano había quedado incapacitado, mientras el grupo cantaba el hijo o el hermano menor de éste lo eliminaba estrangulándolo.
China y Japón: En estos pueblos, su intensa organización patriarcal ha favorecido que sus miembros mantengan obediencia, respeto y veneración por el hombre de más edad. Es de destacar la influencia de la religión y filosofía chinas, que dan a la vejez una posición de sabiduría y relevancia, actitud que fue estimulada por las obras de Confucio y Buda. El primero, maestro de religión y moral, cuya doctrina se basaba en la bondad, la virtud, la honradez, la disciplina, la veneración a los antepasados y el respeto a la ancianidad En el Japón, la influencia de la religión sintoísta fue semejante.
Antiguamente se daba al hombre mayor un papel importante en la vida pública, donde poseía implicancia política. En aquel tiempo, en China existía el Consejo de los sabios, como en la cultura egipcia donde la palabra anciano equivalía a sabiduría: él destacaba en la sociedad y se le consideraba consejero.
La relación entre la edad y la sabiduría era firmemente mantenida. Confucio decía: “A partir de los setenta años, ya podía seguir los dictados de mi corazón por lo que yo deseaba y no trasgredía los límites de la justicia”.
Una costumbre muy arraigada en estas culturas y que aún persiste, es que los padres al llegar a edad avanzada otorgan al primogénito su autoridad y se retiran a descansar de tal manera que dicho hijo pasa a ser el jefe de familia haciéndose cargo del cuidado y mantenimiento de ésta.
En China actualmente existe una ley que sanciona a los hijos que no visitan a sus padres.
Los ainus, primitivos habitantes del Japón que todavía se encuentran en la región nórdica de este país, son una antigua etnia cuyas costumbres están regidas por muchos preceptos religiosos. Su hábitat es bastante frío y su alimentación en la que primaba el pescado crudo solía ser insuficiente. A medida que un ainu envejece comienza su preocupación por asuntos religiosos. Algunas veces puede recibir la “llamada de las montañas” desapareciendo varios días para vivir solo en el desierto donde mediante la meditación recibe instrucciones divinas. Con estas inclinaciones quizá esta etnia no se afecte demasiado cuando los ancianos son segregados de la comunidad. En ocasiones se les otorga una pequeña cabaña alejada de los demás y se les mantiene en ésta hasta que fallezcan y luego este local es quemado porque de esta forma se hace apto para su uso en el más allá. Antiguamente las madres solían descuidar a sus hijos que después de la pubertad no les manifestaban el menor apego y su destino empeoraba con el avance de la edad. Los hijos que habían sido dominados autoritariamente por ellos, adaptaban su rol maltratándolos.
Birmania: Entre los kachin la autoridad radica en el jefe (duwa) y los ancianos (salang). Estos constituyen un cuerpo judicial. En esta cultura la persona de edad avanzada inspira respeto por su experiencia y conocimiento y son los salang los que arbitran los conflictos sociales.
Pueblo indonésico-malayo: Habitantes del sudeste asiático; de organización patriarcal. El jefe de éstos es el hermano de la mujer de edad más avanzada.
Entre los habitantes de la isla de Bali la edad es honrada aunque no confiere virtud mágica. Se respeta a los ancianos y ellos desempeñan un papel religioso importante. Cuando son muy viejos pierden su influencia pero siguen siendo bien tratados.
Epílogo: Podemos apreciar que las actitudes de las culturas hacia la senectud están en relación con el estado físico del anciano, su prestigio y su anterior conducta hacia sus descendientes. Ellas varían entre favorables y desfavorables, así mismo, están vinculadas con las creencias de la sociedad a la que pertenece, con las costumbres y con la organización socioeconómica.

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