Revista Oriental

Mundo Asiático

AVANCE CHINO EN AMÉRICA LATINA

Dejando atrás la doctrina Monroe

El reciente establecimiento de relaciones diplomáticas de China con República Dominicana es un nuevo paso hacia las múltiples metas que el gobierno del presidente Xi Jinping busca alcanzar en el continente americano, y cuyos avances dejan obsoleta la llamada doctrina Monroe, que planteaba a Europa no colonizar nuevamente a los países que se habían independizado, fortaleciendo así la influencia del poder estadounidense por años en esta parte del mundo.
¿Qué busca el gobierno de Beijing? En primer lugar, consolidar su política de “una sola China” con la recuperación de Taiwán. Segundo, cimentar su “soft power” y llenar el vacío que el gobierno estadounidense está dejando debido a la falta de una política exterior concreta con América Latina. Y tercero, cimentar una estrategia geopolítica para el intercambio comercial entre el Pacífico y el Atlántico.
La táctica utilizada para alcanzar esos propósitos ha sido la cooperación económica. Por ejemplo, China no ha dado un paso atrás en sus demandas de soberanía sobre Taiwán desde 1949, cuando Taipéi se declaró Estado soberano tras la guerra civil entre socialistas y nacionalistas.
La multimillonaria inversión china en diversas obras de infraestructura en América Central ha permitido que, en los últimos años, Costa Rica, Panamá y República Dominicana rompan vínculos con la isla y establezcan relaciones diplomáticas con China. Incluso el nuevo gobierno de Paraguay, aliado de Taiwán, ha anunciado que buscará establecer relaciones con Beijing a través de la Organización Mundial del Comercio para dejar de exportar mediante terceros.
El soft power chino es otro factor que cada día gana más espacio en la región. Si antes la población latinoamericana solo quería aprender inglés, ahora el mandarín cada día gana más interés; y si antes los productos de telefonía celular llevaban marca estadounidense, los artículos chinos se encuentra actualmente en iguales condiciones de competencia. Esa misma presencia se extiende al campo político, con el intenso despliegue diplomático chino frente a las palabras y tratos del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia América Latina.
Finalmente, China ya anunció el financiamiento en la construcción del canal de Nicaragua, con una inversión de 50,000 millones de dólares. Al concretarse esta megaobra de importancia geopolítica, tendrá la facilidad de comerciar tanto con el Pacífico y el Atlántico, consolidando así su poder en el área latinoamericana. (Diario El Peruano).

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