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COMPROMISO HUMANITARIO

Oncólogo tusan da ejemplo

Varios miles de niños que luchan contra el cáncer, acompañados de sus madres o tutores, e incluso hermanos que no sufren del terrible flagelo, son beneficiados a través del proyecto “Fuente de Vida”, cinco albergues creados a iniciativa del oncólogo tusan Ricardo Pun Chong, en el 2008, que brinda ayuda integral a familias de escasos recursos que viven en el interior del país y llegan a Lima para seguir un riguroso tratamiento en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).
En el INEN el departamento de Asistencia Social evalúa cada caso y, de acuerdo, al estado y la urgencia de atención los deriva a Fuente de Vida; recordamos que muchas familias no pueden hacer frente a los costos de hospitalización, más si vienen de provincias y tendrían, además, que pagar un alquiler o pensión por una habitación y, aparte, los alimentos y pasajes.
El cáncer mata pero la indiferencia de las personas aún más, por eso Pun Chong ha creado ambientes donde se respira amor y felicidad, donde los niños y sus acompañantes cuentan con espacio cómodos para residir, recibir dietas medicadas, asistencia psicológica y apoyo emocional.
“Una de las cosas que enseño a los niños es que no solo reciban sino que compartan lo poco que tienen, por eso organizamos campañas para que los pequeños del albergue entreguen donaciones a otros que viven en extrema pobreza”, puntualiza Pun Chong, y con ello han llegado a más de cien mil criaturas de asentamientos urbanos.
Hace un tiempo atrás, Pun Chong se hizo acreedor al Premio Dignidad “Miguel Grau”, en mérito a su vocación humanitaria.
Ricardo Pun continúa luchando por mejorar la calidad de vida de niños con cáncer y sueña con tener un local propio para el albergue, pero sobre todo que “más personas se unan a estas acciones para que sientan que es el punto de confianza entre la gente que necesita realmente y los que quieren apoyar”.
Las viviendas donde están alojados los pacientes, regularmente de provincias, en las inmediaciones del INEN, demandan pagos de alquiler de casi dos mil dólares, a los que se agregan los gastos de mantenimiento, compras de provisiones, pagos de energía eléctrica y agua, arbitrios municipales y otros.
Las también llamadas “Casitas de la Paz”, que albergan en promedio 40 personas, reciben por cierto apoyo, muchas veces anónimo, de personas afines, involucradas en el tema social, haciendo donaciones, entrega de víveres y ropas; las propias madres o tutoras, además de voluntarias, ayudan en la preparación de las cinco comidas diarias y en la limpieza de estos transitorios hogares, lo que ayuda a reducir costos, pero estos siempre crecen a diario.
Además, los propios pacientes y sus progenitoras elaboran trabajos manuales, como peluches, que se venden a precios al alcance de todo bolsillo o monedero.
En ese sentido, el tusan invoca el apoyo de la ciudadanía e invita a tomar conciencia para aprender a tener una cultura de vida en beneficio de las clases empobrecidas, para que esas criaturas y padres no pierdan la fe y mantengan el espíritu positivo.
CONTACTO: Sede central de la Asociación Fuente de Vida: Calle Guillermo Peralta 199-A, Santiago de Surco. Teléfonos 637-5075 / 995-027165.

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