Revista Oriental

Taiwán Informa

EXHALANDO DIÓXIDO DE CARBONO

Cadena montañosa

Los científicos sabían desde hace tiempo que las cordilleras escarpadas pueden retirar dióxido de carbono de la atmósfera, pues la erosión expone rocas nuevas y ese es el comienzo de una reacción química entre minerales en las laderas y el CO2 presente en el aire, produciendo minerales como la calcita.
Pero, mientras que el proceso de erosión en las montañas promueve la aparición de rocas recién expuestas que absorben dióxido de carbono (CO2), esa misma erosión podría ser una fuente CO2 que se libera a la atmósfera mucho más rápido de lo que la roca lo absorbe; así lo afirma una nueva investigación realizada por el Instituto Woods Hole de Oceonografía.
“Esto va en contra de la hipótesis de hace mucho tiempo de que más montañas significan más erosión y desgaste, lo que significa una reducción adicional de CO2. Resulta que es mucho más complicado que eso”, dice Jordon Hemingway, principal autor del estudio.
La fuente de este CO2 adicional no es completamente geológica, detalla el estudio. En cambio, es el subproducto de pequeños microbios en los suelos de las montañas que “comen” fuentes antiguas de carbono orgánico que quedan atrapadas en la roca. A medida que los microbios metabolizan estos minerales, arrojan dióxido de carbono.
Los investigadores llegaron a esta conclusión después de estudiar una de las cadenas montañosas más propensas a la erosión en el mundo ubicada en Taiwán también conocida como la cadena Zhongyang.
Este rango de lados empinados es golpeado por más de tres tifones principales cada año, cada uno de los cuales erosiona mecánicamente el suelo y las rocas a través de fuertes lluvias y vientos.
Hemingway y sus colegas examinaron muestras del suelo, la roca y los sedimentos fluviales del área central, en busca de indicios reveladores de carbono orgánico en la roca. Y lo que encontraron allí los sorprendió.
“En la parte inferior del suelo se tiene básicamente roca sin tocar. Tan pronto como se golpea la base del suelo, se puede ver roca que no se ha roto del todo, y a este punto el carbono orgánico presente parece desaparecer del todo”, explica Hemingway.
Fue en ese punto que el equipo de investigadores halló un incremento de lípidos en la roca, que se sabe, provienen de las bacterias.

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