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LOS CHINOS EN ULTRAMAR UNA LECCIÓN HISTÓRICA

[CONFERENCIAS ]

Disertación de Luis Chang Reyes
Graficando con palabras la historia de un chino forzado a emigrar a las islas guaneras, en los alrededores de 1849, Chang centró su intervención partiendo del contexto mundial entre China y Europa a fines del siglo XVIII, la demanda del té por los británicos y el primer impedimento chino para el ingreso del opio, continuando con las dos Guerras del Opio, los movimientos sociales del siglo XIX, la rebelión de los Taiping y de los Nian, casi pares en el tiempo (1850/1864),la rebelión de los bóxers (1899/1901).
Asimismo, describió las consecuencias para China de las Guerras del Opio y el inicio de la emigración china al mundo durante el siglo XIX, en que más de dos millones se trasladaron al sudeste asiático, a Hawaii, Australia y América.
Entre sus conclusiones, señaló que los documentos históricos demuestran como seres humanos de países adelantados de la época tenían poca consideración por grupos étnicos que tenían una cultura y forma de pensar diferente, de un capitalismo despiadado aprovechando el poderío bélico y del cual China fue uno de los grandes afectados, razón por la cual tuvo que aceptar tratados desiguales; además, que el opio destruyó la integridad social y estructura política.
Esa agresión extranjera, selló que muchos chinos decidieran emigrar, forzados y en contra de sus principios y tradiciones; empero, tras prejuicios y humillaciones, por parte de sociedades con pensamientos europeos, pudieron superar en el transcurso del tiempo con laboriosidad, inteligencia y horizonte de futuro, amalgamándose e integrándose sin perder su esencia natural.
Salvo Perú (1999) y Canadá (2014) que perdieron disculpas a los descendientes chinos por las atrocidades cometidas durante los primeros periodos migratorios, ningún otro país ha dado muestras de disculpas.

Exposición de Evelyn Hu-DeHard
En su conferencia sobre “La migración de trabajadores chinos (los culíes) a Cuba y Perú en el siglo XIX”, en la Casa de la Amistad Peruano China, la historiadora sinoestadounidense Evelyn Hu-DeHart, natural del actual municipio de Chongqing (centro de China), explicó, apoyada por diapositivas, no solo la migración de mano de obra china a Perú y Cuba sino también el mundo socioeconómico de las aldeas natales.
China a mediados del siglo XIX estaba sumida en la decadencia, por las decisiones políticas del régimen imperial para enfrentar el coloniaje que querían imponer los países expansionistas, además de las catástrofes naturales que significaban sequías y extrema pobreza.
También había otros factores que intervenían, como la rebelión de los Taiping, las serias pugnas entre hakkas y punti por la tierra cultivable que había disminuido y el crecimiento demográfico, las guerras del opio, el hambre y la desnutrición, la aparición de un capitalismo incipiente por la influencia extranjera y el despojo a la fuerza de los campos de cosecha.
Todo eso contribuyó a que los empobrecidos chinos, especialmente de Guangdong (Cantón) como de Fujian, Hunan y Jiangxi, miraran un futuro prometedor más allá de sus fronteras, ello también por el contacto marítimo existente, y por cuyo horizonte estaban dispuestos a asumir grandes riesgos, aunque la historiadora reconocen que tenían gran potencial empresarial.
Eso originó que pusieran atención a lo que ofrecían países, que acaso nunca habían conocido ni de oídas, de Perú y Cuba, teniendo que firmar contratos infrahumanos, como trabajar 8 años a cambio de una pobre remuneración, vestido y alimento, y contar con solo tres días libres cada año (coincidentes con el Año Nuevo Lunar).
Entre los varios cientos de miles que emprendieron el viaje, la mayoría acaso sin la posibilidad de retornar algún día a sus pueblos de origen y abandonando a sus familias, señalaban que eran labradores, pero de acuerdo a las investigaciones se sumaban incluso profesionales, caso de médicos y herbolarios, y personal relativamente capacitado para ejercer variados oficios.
Un gran número fueron a parar en los grandes latifundios peruanos y cubanos, trabajando en áreas azucareras y algodoneras, con el tiempo en plantaciones de arroz, otros en la explotación guanera, en el tendimiento de rieles ferrocarrileros y en menor cantidad en calidad de domésticos.
Hu fue muy didáctica en su exposición, apoyándose en diapositivas, demostró contratos de trabajo, censos, cédulas y tarjetas de identidad y la historia de varios chinos, especialmente en el país caribeño, que pasaron de su nombre real a adoptar patronímicos españoles, al ser bautizados y convertirse por diversas razones al catolicismo; incluyendo boletas del pago que recibían por su labor semiesclava.

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