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MARIONETAS CULTURALES

Conservando arte ancestral

En Taiwán interesa un arte que ha perdurado durante mucho tiempo: El de las marionetas. Igualmente, los debates que está suscitando la idea de conservación del patrimonio artístico en relación a las marionetas y que llevan a reflexionar sobre las nociones de arte, cultura y tradición.
Para aquellos que todavía no conozcan este arte que se ha ido desarrollando en la región insular, existen varios tipos de representaciones teatrales y presentamos dos en particular, las de hilo y las de guante.
Por su duración en el tiempo, Taiwán ha sido considerada un lugar de conservación del arte de las marionetas, ya que se han mantenido a lo largo de la historia y han jugado un papel muy importante en la cultura, tanto a nivel espiritual e incluso religioso como a nivel de entretenimiento del público.
Las marionetas de guante, Buidaxi se puede encontrar en los templos así como en algunos pueblos a manos de marionetistas expertos en esta técnica. Estas marionetas están fabricadas en madera y para las vestimentas normalmente son utilizadas telas, siendo la más común el terciopelo. A su vez, cada marioneta representa un personaje que como en la ópera juega un rol propio.
En esta diferenciación de roles o papeles teatrales existen marionetas que representan personajes masculinos, otros femeninos o incluso personajes con la cara pintada con un rol particular diferenciado. La obra es representada en una especie de estructura de madera, como un palco escénico en miniatura por donde las marionetas se mueven y cobran vida, incluso acompañan a una orquesta musical con sus cantos. Los instrumentos musicales más comunes en estas representaciones suelen ser un tambor de madera y un gong, entre otros, que suenan para cristalizar la acción.
También existen las marionetas de hilo llamadas Kuileixi, que son igualmente importantes y suelen ser utilizadas en rituales de tinte religioso o espiritual, como por ejemplo el mundo de los espíritus y los ancestros. Son más altas que las de mano, llegando a medir unos cincuenta centímetros, están esculpidas en madera y están dotadas de 16 a 22 hilos, con los cuales el marionetista juega para animarlas. Los pies de las marionetas tocan el suelo de la escena. Los movimientos suelen ser finos y delicados al desplazarse, la destreza de su movimiento requiere mucha técnica por parte de los marionetistas.
Probablemente este tipo de marionetas exista desde la dinastía Han, hace más de 200 años siendo un teatro que originalmente surgió en China para más tarde pasar a establecerse y desarrollarse en Taiwán. Actualmente Taiwán se considera el escenario donde perdura ésta tradición artística y cultural. A nivel internacional, se presenta como una puerta de entrada a la conservación de una técnica que se ha ido desarrollando durante siglos. Y que revive, y vive también gracias a la exportación de esta forma artística en teatros y museos internacionales.
Si bien estas formas artísticas perduran en la isla, la conservación de estas tradiciones como siempre suscita el debate del significado de conservación del patrimonio y de cómo éste puede influir en la formas de producción y distribución artística. Considerar una cultura artística como conservada, podría significar alejarla de su desaparición, protegerla, esto tiene algo de cierto. Sin embargo al mismo tiempo está noción de conservación podría anquilosarse en un prototipo, un producto cerrado, un medio de exportar el arte vendiéndolo de alguna manera como un arte en su forma más pura. Nociones que para el arte podrían ser un poco reduccionistas, ya que el arte como la cultura se va moldeando y modificando en el trascurso de la historia, y las influencias más modernas son también participes de su constante evolución.

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