Revista Oriental

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MEMORIA DE UN REHÉN

UN MOMENTITO POR FAVOR
Escribe: Samuel Matsuda Nishimura
[ HISTORIA ]

La conmemoración del vigésimo aniversario de la victoriosa operación Chavín de Huántar (22 de abril de 1997) que liberó a los 72 rehenes de la residencia del embajador del Japón y salvó al país del terrorismo, ha servido para que, en una sociedad desmemoriada como la nuestra, se ponga en el tapete mediático el sufrimiento y la destrucción que a la nación peruana ocasionó la nefasta acción del terrorismo.
Con motivo de esta celebración, el almirante Luis Giampietri que lideró desde el interior las comunicaciones de inteligencia para posibilitar la preparación y la ejecución del victorioso operativo, presentó la segunda edición ampliada de su libro Rehén por siempre.
Por su parte, otro hermano rehén acaba de publicar su testimonio bajo el título de Memorias de un rehén: obra del coronel EP (r) Roberto Fernández Frantzen, quien me dio el honor de prologar este libro en el cual narra los detalles de la labor de inteligencia que posibilitó a la Patrulla Tenaz (148 militares y policías chavineros) comandada brillantemente por el hoy general EP (r) José Williams Zapata.
Dada la importancia y contribución de Memorias de un rehén sobre lo ocurrido durante los largos y penosos 126 días del secuestro, transcribo a continuación el Prólogo que, creo, anuncia muy brevemente un contenido rico de peripecias, diálogos y situaciones que hará al lector ser testigo en ese escenario de terror.
“¿Dónde está el edecán del presidente del Congreso?”, a voz en cuello y con ademanes intimidatorios, preguntó el terrorista apodado El Árabe. Roberto Fernández Frantzen se puso de pie y, alzando la voz, respondió: “Yo soy el edecán y soy cien por ciento artillero”. Respuesta sin medias tintas y sin mostrar temor. En otras palabras, aquí estoy y no me corro.
Esta sola escena nos describe, más allá de su preparación militar, a un hombre valiente que no se corrió y asumió su posición y responsabilidades pese a que estaba envuelto en una situación harto delicada y disminuida por la circunstancia de ser un rehén. Más aun, a sabiendas de que por su condición de militar era uno de los objetivos fijos de los sediciosos emerretistas que no ocultaban su odio a muerte a los miembros de las fuerzas armadas y policiales.
Fue protagonista, y no cualquier protagonista, de hechos, conversaciones, movimientos, entretelones y temas no tratados puntualmente en testimonios anteriormente publicados. En particular, destaco la descripción al detalle de la trama secretísima para establecer e intercambiar informaciones con el exterior, a través de un aparatito llamado beeper (“buscapersonas”), clave en la consecución de la histórica Operación Chavín de Huántar.
Emocionado dice que el beeper ha marcado en su vida los recuerdos más difíciles y traumáticos y de satisfacción durante esos interminables 126 días. Pese a ser registrado intempestivamente varias veces, en cierta oportunidad tuvo las agallas y la serenidad suficientes para camuflarlo dentro de su prenda interior íntima. No lo descubrieron. Todo eso y mucho más es parte de este libro.
Si puedo escribir estas líneas prologales es porque estoy vivo. No es una necedad decirlo. Es una realidad: estoy vivo porque fui devuelto a la vida, junto con mis compañeros cautivos, gracias en gran medida a la voluntaria acción de Roberto Fernández y su bendito beeper que escondió, protegió y empleó a costa de su propia seguridad y vida en medio del peligro terrorista afianzado de fusiles AKM, granadas, pistolas, cuchillos y hasta de un instalaza dispuesto a reventar el inmueble diplomático.
En este libro, Roberto Fernández nos trae el testimonio de sus vivencias. No ha sido fácil para él, como no es fácil para nadie que haya padecido presiones psicológicas infames y experiencias traumáticas, revivir angustias, incertidumbres, sentimientos encontrados, depresiones y tantos golpes al espíritu, para volcarlos en palabras escritas. Muy duro y terrible el haber sido víctima de uno de los más perversos delitos y crímenes de lesa humanidad: el secuestro basado en la extorsión que no solo hace padecer a la víctima sino a toda su familia por la incertidumbre fatal que desata.
Memorias de un rehén es un libro de lectura imprescindible para que las actuales y futuras generaciones peruanas que no vivieron ni fueron tan terriblemente impactadas por el terrorismo disfrazado de pensamiento político, sepan que esto sucedió en el Perú y tengan conciencia clara de no permitir que jamás vuelva a ocurrir. Que nunca más ningún grupo terrorista, en nombre de su ideología extremista y fundamentalista, crean que están por encima del bien y del mal.
Honor y perenne agradecimiento a los heroicos comandos de la Operación Chavín de Huántar y al puñado de osados y valientes rehenes muy profesionales, del cual formó parte Roberto Fernández, liderado por el vicealmirante Luis Giampietri, que no dejándose amilanar por las condiciones desfavorables de aquel escenario paranoico de tensiones estresantes, nerviosismos, desalientos y amenazas permanentes, contribuyó eficazmente a la victoria final.
Memorias de un Rehén inyecta una vitamina indispensable para reactivar la memoria de la gente desmemoriada de nuestro país. Por favor, tomemos esta vitamina para no olvidar este hecho que causó tanto dolor.
Finalmente, es justo y necesario expresar que más allá de las incomprensiones y sinsabores, de las tristezas y alegrías que le ha deparado la vida, Roberto Fernández Frantzen hace tiempo tiene ganada la más alta condecoración que otorga el sentimiento humano: Reconocimiento a su Calidad Personal y sincera y profunda gratitud de sus hermanos rehenes por su decidida participación orientada a salvarlos y salvar al Perú del chantaje terrorista.

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