Revista Oriental

Uncategorized

SOCIEDADES Y ASOCIACIONES CHINAS EN EL PERÚ

140 AÑOS DE VIDA SOCIAL, CULTURAL Y ECONÓMICA
(N. de R.) La ponencia en el auditorio de la Pontificia Universidad Católica del Perú, a iniciativa del Instituto Confucio de ese campus, tuvo como objetivo aportar un mejor conocimiento sobre las sociedades y asociaciones chinas en el Perú. La doctora Isabelle Lausent-Herrera, recordó las circunstancias en que se fundaron dichas sociedades y se dio a conocer su evolución hasta hoy en día. Las sociedades chinas son de varias índoles pero siempre se basan sobre una acción común, en la búsqueda de la equidad, el buen gobierno, la ayuda mutua, la justicia.

miscelaneos-templo-beneficencia Local de la Beneficencia China

miscelaneos-templo-tung-sing Sociedad Tong Sing
Los chinos, desde hace varios siglos, suelen constituirse en sociedades y asociaciones. Las más importantes, por el rol que tuvieron en los cambios políticos a lo largo de la historia china, fueron las sociedades con carácter secreto: la de los Turbantes Amarillos, cuyo origen remonta al año 170 dC; la de los Taiping Dao que dieron lugar a una gran sublevación en contra de los Han y la del Loto Blanco que se levantó en contra de los Yuan (siglo XIII).
Las sociedades y asociaciones retomaron fuerza en el siglo XVII con la instalación de la dinastía Manchú y después con la Qing (1644-1911), a la cual combatieron con el fin de restablecer la anterior dinastía Ming. Estas sociedades se caracterizan por sus rituales y el juramento que hacen sus miembros. Se aunaron, entre 1848 y 1865, a la gran rebelión de los Taiping logrando hacer vacilar a la última dinastía china. Dentro de los rebeldes que no perecieron en la revuelta, un buen número de ellos fueron tomados prisioneros y vendidos a los reclutadores de coolies para Cuba y Perú; otros se escaparon y firmaron contratos para estos países. Ellos estuvieron al origen de las primeras formas de rebeliones de los coolies oprimidos en las haciendas en Perú.
Las sociedades o Huiguan, tal se las conocen el Perú, tienen también un origen muy remoto. Los candidatos a los concursos para acceder a la función pública imperial tenían que pasar un examen en la capital de sus respectivos distritos y de la provincia. Dejando sus pueblos, se reunían así en una casa común, encabezada por los comerciantes que también tenían allí un lugar para comer, vivir de manera temporal y recibir ayuda si así fuese necesario. Esta tradición de reunión y protección en relación con el lugar de origen, propio de los mercaderes, fue adoptada también por los que vivieron primero en ultramar en el sureste asiático y luego por aquéllos en las Américas.
En 1861, los denominados “jefes de agencias de chinos” fueron los primeros en pedir el permiso a la alcaldía de Lima para reunirse en un local propio; solicitud que les fue denegada por las autoridades. Ello, sin embargo, no impidió su existencia. Aun cuando no se ha encontrado todavía traza de formas institucionales de reunión antes de 1868, se sabe que ya existían las sociedades de “Cantón” 广州 (la que tomara el nombre de Pun Yui más tarde), la de Ku y Kan (que es la actual Cu Con Chao) y la Jaka (Hakka) representada por la Tong Sing. En otro documento de 1869 se menciona a la sociedad Hokkien, “gremio de los chinos de Fujian y Shantou”. A partir de los años 1870 estas asociaciones, percibidas con recelo por los peruanos, compran sus locales y atienden a sus miembros.
Durante el periodo de la Guerra con Chile (1879-1883) se aceleró el proceso de institucionalización y reunificación de las sociedades chinas. Así, las rebeliones de los años 1870 y las persecuciones en contra de los chinos motivaron la necesidad de reunir (y controlar) a todas las sociedades dispersas primero en Lima y luego en todo el Perú.
En 1881 dos grupos tuvieron a cargo esta iniciativa. El primer grupo, apoyado por varios embajadores extranjeros ligados a la francmasonería, creó la Sociedad Asiática de Beneficencia de Lima, cuya primera reunión tuvo lugar el 11 de septiembre de 1881. Esta sociedad desaparecerá o tomará otro nombre en los años 1890. El segundo grupo de chinos relacionado con la iglesia católica y su representante en Hong Kong (el obispo monseñor Raimondi) creó el 16 de octubre de 1881, la Sociedad Colonial de Beneficencia China. Esta sociedad es la que los chinos radicados en el Perú “entregarían” al enviado especial del gobierno imperial, Zheng Zaoru, cuando éste arribó al Perú a fines de 1884 para instalar a la primera legación diplomática china en el Perú. Obligado de retornar a Washington a principio de 1885, el embajador ordena el establecimiento de una asociación de ayuda mutua destinada a todos los chinos del Perú bajo el modelo de la Chinese Consolidated Benevolent Association de San Francisco.
El primer secretario de la Legación china, con la contribución de las grandes casas comerciales instaladas en Lima, inauguraran en 1886 la actual Beneficencia china Tong Huy Chong Koc. Esta institución es la que hasta hoy reúne a todas las Huiguan会馆 y Consi (gongsi) 公司del país.
Los objetivos de la Tong Huy Chong Koc son las mismas que hace 130 años: ser el lugar donde los inmigrantes y sus hijos puedan reunirse para asistir las fiestas tradicionales, pedir ayuda, alojamiento de manera transitoria, velar sus muertos, tener un templo para rezar y honrar a sus difuntos. Son todavía el lugar que permite mantener y salvaguardar, para las generaciones de jóvenes, la identidad china a través de encuentros y asistencia a los diferentes eventos.
A pesar de muchos eventos complicados debidos a las guerras y el alejamiento político, las sociedades guardaron el contacto con los distritos que fueran la cuna de sus miembros. Con el despertar de la China en 1980, estos lazos recobraron fuerza y permitieron a varios distritos de la China desarrollar proyectos económicos con el apoyo de las Huiguan y de la misma Beneficencia. Ahora bien, este papel de las Huiguan y de la Beneficencia en favor de las buenas relaciones entre el Perú y la China no debe hacer olvidar el rol cultural que tuvieron y que tienen vocación de seguir asumiendo. Quizás los nuevos inmigrantes chinos no tienen todavía conciencia que los edificios a su cargo, sus archivos y mobiliario no sólo representan un patrimonio cultural valioso que hay que proteger, sino que también son parte de una historia común con el Perú. Hay, en este sentido que felicitar a la sociedad Pun Yui que realizó con la ayuda de la arqueóloga Jessica Li un pequeño museo. Aunque las actuales sociedades aspiran a modernizarse y encontrar otros locales fuera del barrio chino para desarrollar sus múltiples actividades, hay también la necesidad de preservar intacta las huellas tangibles de su larga vida en el Perú.
Finalmente, la dinámica actual que ha favorecido, por razones de origen migratorio, a algunas sociedades, más que a otras, es a su vez lo que ha motivado la aparición de nuevas sociedades y asociaciones. Ello constituye una prueba más de la contribución de los migrantes y sus hijos en favor de estrechar relación entre la China y el Perú.

Publicado en

Related Posts

Recibe noticias, novedades y contenido exclusivo Gratis !
Please wait...
Mira las publicaciones de nuestros números anteriores