Revista Oriental

Hechos & Gente

TUSAN APOYA VELAR POR MEDIO AMBIENTE

Respaldando a empresa refinadora

Juan Alberto Wu, al frente de la empresa “Pikango: Transportando sonrisas”, dedicado a transporte de vehículos en trayectos largos, con ocho años de historia, ha procesado una alianza con la familia Lari-Castañón, de la Compañía Industrial de Lima S. A. (CILSA), para utilizar en sus vehículos un producto amigable con el medio, se trata del lubricante Cilube.
Wu estaba convencido de que quería orientar sus esfuerzos empresariales hacia apuestas de cambios que hicieran sinergia con el crecimiento financiero del negocio: “Es posible hacer empresa y contribuir a transformar los vínculos que tienen las personas entre sí y con la naturaleza. Quiero que los empresarios me copien para contribuir a resolver los problemas que afectan a nuestra sociedad y país”.
Pikango cuenta con 70 unidades de camiones, cada uno utiliza siete galones de aceite re refinado cada mes y medio. Su flota usa 490 galones cada 45 días. Cantidad respetable, pero que asume con tranquilidad pues sus costos se han reducido 20 por ciento por galón.
“Antes cambiaba de aceite cada 5,000 kilómetros y ahora cada 15,000. Cilube ya pasó por análisis de laboratorio, y me conviene usarlo pues quiero que mi empresa sea azul y verde. Es decir, rentable y protectora del medio ambiente. En el rubro de transporte, el negocio es muy informal, y los que optamos por ser formales queremos ser altamente competitivos”, subraya el dinámico tusan.
César Lari Dunker, gerente general de la empresa instalada en el distrio de Puente Piedra, aclara que su negocio no recicla aceite pues este término está asociado a vidrios, cartones o plásticos. Pero como el aceite es líquido, su transformación se denomina re refinación. “Nosotros re refinamos aceites lubricantes usados, volvemos cristalino un aceite que llega a nuestra fábrica como deshecho de color negro, lleno de residuos, inclusive hasta mezclados con gasolina.
Lo convertimos en un aceite indestructible”, comentó a la Agencia Andina.
El secreto: exponer ese producto inservible a procesos automatizados de macro y micro sedimentación y a altas temperaturas para extraer el agua que tiene el aceite usado. Para transformarlo en un lubricante con alto índice de viscosidad, se debe alcanzar un nivel de deshidratación perfecto.
Como la historia del “Patito feo” que al crecer se vuelve un bello y luminoso cisne, el aceite negro y usado se convierte en una especie de cristal amarillo, en un lubricante de altísima calidad que puede ser utilizado por vehículos con motor oil, hidráulicos, de trasmisión mecánica e industriales.
Cuando el padre de César creó CILSA, hace 57 años, la primera en el Perú en concebir un producto amigable con el medio ambiente, su hijo era un niño de 10 años, un gran observador de sus sufrimientos por colocar este original producto.

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