Evocando a las víctimas de Hiroshima
Fotos: Perú Shimpo / Centro Cultural Peruano Japonés
El anual ritual por la paz mundial conmemorando a las víctimas del bombardeo atómico a Hiroshima y Nagasaki, que marcó el fin de la II Guerra Mundial en el Asia, se llevó a cabo en el auditorio Jinnai Center del CCPJ, bajo la conducción de Hiroshima Kenjinkai y la APJ.
La cita se inició con el toque de siete campanadas, continuando con una ceremonia budista encabezada por la venerable Jisen Oshiro de la Comunidad Budista Soto Zhenshu.
El presidente Arturo Kawaguchi de Hiroshima Kenjinkai recordó el legado de los hibakusha (sobrevivientes) y su valorado ejemplo de fortaleza, eligiendo la reconstrucción, la solidaridad y la esperanza, superando el dolor y convirtiéndose en faros de luz de conciencia.
El embajador Tsuyoshi Yamamoto indicó que “Japón tiene una responsabilidad especial de seguir trabajando por la construcción de un mundo sin armas nucleares”, como que Japón anualmente en la Asamblea General de la ONU presenta una resolución para promover la eliminación de las ojivas y fortalecer la cultura de la paz.
Un documento leído en la sensible conmemoración, se afirma “que la humanidad y las armas nucleares no pueden coexistir”, haciendo un llamado a asumir una responsabilidad colectiva, impulsando políticas de seguridad y fortaleciendo iniciativas pacifistas.
Paralelamente, se abrió la exposición “Hiroshima: el florecer de la resiliencia”, en el hall de Exposiciones del CCPJ. Invitando a reflexionar sobre la importancia de construir un mundo de paz y esperanza, teniendo presente las tragedias vividas en Hiroshima y Nagasaki.
Como parte de la emotiva ceremonia, la presidenta de la APJ Rosa Nakamatsu, Arturo Kawaguchi de Hiroshima Kenjinkai y el cónsul general Masayuki Watanabe, fueron invitados a colocar sendas grullas de papel (tsuru) en el panel del hall principal, a lo que se sumó una actividad simbólica que representa la paz y la esperanza.
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