Revista Oriental

Editorial

AMALGAMANDO HISTORIAS

La comunidad china y sus descendientes, tusan, a lo largo del año han suman un gran abanico de actividades socio-culturales para mantener siempre presente la tierra ancestral y su integración en el seno de la sociedad peruana, teniendo el mes de octubre como escenario central: el 70 aniversario de la Nueva China, los 109 años del establecimiento de la primera república en el Asia y los 170 años del arribo, cuasi oficial, de los primeros inmigrantes chinos al Perú.
En cada uno de esos espacios de tiempo, en sus respectivos contextos históricos, han sucedido muchos hechos que han trascendido las fronteras y los prejuicios, siendo acaso uno de los más importantes que Perú y China no están separados sino unidos por el Océano Pacífico, afirmando el respeto mutuo y e l creciente interés por una sólida complementación, con miras a forjar un orden mundial equitativo en paz y bienestar.
Ciertamente, aún hay mucho camino por andar, seguir sumando y acumulando experiencias a fin de mayores logros con beneficios compartidos, prestando atención al sereno y objetivo diálogo como vía adecuada para propósitos conjuntos, irradiando en forma perseverante unidad sin complejos, oportunidades recíprocas y cooperación cultural para profundizar el conocimiento; asimismo, teniendo siempre vigente el que Perú y China cuentan, en sus raíces, civilizaciones antiguas y vigentes.
En ese horizonte, que debe ser promisorio, China mantiene una firme actitud para continuar avanzando en su desarrollo integral, haciendo hincapié en la educación y en la innovación tecnológica, fijándose metas puntuales en sus planes quinquenales y resolviendo, sin pausa y sin apuro peyorativo, graves problemas internos como la lucha contra la pobreza o la fricción comercial que sostiene con Estados Unidos de América; creciendo a ritmo moderado en todo ámbito con la mira puesta a convertirse en la primera economía mundial a un largo plazo pero sin caer en la tentación del hegemonismo, tal como lo va ejecutando con la iniciativa de la Franja y la Ruta Marítima del siglo XXI.
Perú, en cambio, mantiene un espíritu político adolescente –rebelde sin causa-, como quedó demostrado con el cierre del Congreso Nacional –más allá de lo que digan las encuestas- y la convocatoria a elecciones complementarias; los partidos o agrupaciones políticas, tras la “clausura” del Poder Legislativo, se muestran vacilantes y buscan cubrir el vacío a como dé lugar, quizás para seguir satisfaciendo intereses subalternos y sin fijarse un derrotero para que el electorado, en serena reflexión y convicción, entregue su voto a conciencia.
El Poder Ejecutivo también debe actuar con responsabilidad, sin aprovechar la libertad de los decretos de urgencia, generando un clima de responsabilidad y apuntando a las necesidades primordiales para que no se repitan hechos que se suscitan en países vecinos; el Tribunal de Garantías Constitucionales, el Poder Judicial y el Ministerio Público, asimismo, deben trabajar con criterio de justicia y sin inequidades, resolviendo los casos con objetividad y sin caer en tentaciones subalternas; igual, el Jurado Nacional de Elecciones. La divisa ejemplar es responsabilidad, honestidad y lealtad para con el país y los más de 32 millones de peruanos.

Carlos Acat Koch
Editorialista

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