Editorial

DILEMA ELECTORAL EN JUNIO

El próximo primer domingo de junio habremos de ir a los centros de votación para decidir, en balotaje entre dos planchas presidenciales de posiciones disímiles, tras quedar descartadas otros 16 en primera vuelta, y con, ahora, la anécdota de que lograrían marcadas aunque endebles mayorías, como lo demuestra el resultado, en primer vuelta, del porcentaje total de ciudadanos en el padrón electoral y, más bien, sorprendió la alta cifra de los sufragios blancos, nulos o viciados, así como de los que se abstuvieron por razón alguna.
Sin dudas, tal desafección debe tener respuesta, pero dónde encontrarla. Lo que ha quedado claro es la fragmentación del voto -11 ¿tiendas partidarias?- en el Congreso, lo que implica legitimidad precaria y pobreza de propuestas concretas y la forma de ejecutarlas –salvo los clisés acostumbrados-, vale decir, la oferta política es casi narrativa demagógica. Y eso confabula en centrar posiciones y criterios para establecer una agenda mínima, pragmática y con resultados efectivos a corto y mediano plazos, es decir, falta vocación de servicio.
La desconfianza del electorado frente a los políticos y a las agrupaciones partidarias –transformadas en simples vientres alquiler- se ha incrementado y existe hasta un hartazgo; por citar, temas como la pandemia y la salud en general, la inseguridad ciudadana, la corrupción, las carencias en educación y cultura y la exclusión social son gravitantes, y sobre ellas no se han visto proposiciones ni cronogramas para rescatarlas del letargo o de la indolencia, lo que genera profunda decepción en la masa ciudadana.

¿Habrá concertación?, ¿o, aún más, enconados enfrentamientos por delante?
Lo responsable es una tregua entre todos los sectores, hacer una objetiva autocrítica –individual y colectiva- y luego un debate abierto racional, objetivo y sin oportunismo ni interés subalterno, teniendo en cuenta la importancia de fortalecer la democracia y no caer en la oclocracia. Hay una realidad presente de la cual todos somos testigos presenciales y, por tanto, la necesidad de no especular ni tampoco envilecer. Estamos en el tramo final y en la voluntad de vivir sin dilemas ni misterios.
Perú está encaminado a su segundo centenario republicano y, por ende, el objetivo es una gran celebración cívica, en la cual todos nos abracemos en hermandad con generoso espíritu en una sociedad multirracial y pluricultural. En ese contexto, Revista Oriental se congratula al cumplir, este mes de abril, el nonagésimo aniversario de actividades periodísticas, manteniendo los fundamentos aurorales de sus cofundadores y ratificándose, en tiempos de innovaciones tecnológicas, a continuar por la senda trazada.

Carlos Acat Koch
Editorialista