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Editorial

FRENTE A LA PANDEMIA Y A LA ECONOMÍA

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el patógeno tiene origen animal y no proviene de un laboratorio: “Toda la evidencia que tenemos sugiere que el virus tuvo un origen animal y no sufrió manipulaciones genéticas”, dijo la portavoz, Fadela Chaib, desde Ginebra (Suiza), precisando que “Muchos investigadores han podido analizar las características genéticas del virus y no han encontrado indicaciones que apoyen la idea de que el virus se haya construido en un laboratorio. No solo luchamos cada día contra la pandemia, sino también contra la infodemia”, puntualizó.
Las múltiples informaciones mediatizadas, falsas o exageradas, que irrumpen, especialmente, en las redes sociales (fake news) han puesto al mundo de cabeza sobre la propagación del coronavirus desde la alerta sanitaria mundial; sea el murciélago o el pangolín, entre otras en el mercado de Wuhan, presuntamente culpables de la trasmisión, y que de ahí llegó a una especie intermediaria desde la que contagió a los seres humanos, todavía hay un quásar (agujero negro) que tratan de desentrañar los expertos para hallar el antídoto del caso.
Asimismo, las proyecciones económicas en el mundo van advirtiendo del altísimo costo socio-económico que, desde hace meses, vienen produciendo las necesarias medidas de aislamiento social adoptadas por muchos países para neutralizar la pandemia, especialmente en los sectores de pobreza y extrema pobreza y que de prolongarse también mermará las clases medias; es la primera vez en la historia de la sociedad internacional que un colapso económico planetario -podría ser mayor que el crack de 1929- seguiría en los cinco continentes.
El impacto de la crisis, producida por el Covid-19, entonces, estará determinado por el tiempo que dure la pandemia, previéndose oscilaciones entre ingenuos descensos y frustrantes rebrotes en el segundo semestre del año. El coronavirus está jaqueando al mundo en plena era de la globalización y su primer golpe fuerte –fortísimo- a este fenómeno hiper dinámico de las relaciones internacionales que ha venido exhibiendo al comercio internacional como su bandera más exitosa, inmovilizando a la inmensa mayoría de los más de 7,500 millones de habitantes que tiene el planeta.
En efecto, sin aviones que crucen los cielos, sin barcos que surquen los mares, ni trenes o buses que vayan de un punto a otro de las ciudades, el comercio puede ingresar a una etapa de agonía. Ejemplo de ello es el precio del barril del petróleo, sin registro en el pasado, cayó hasta las profundidades y esta vez no ha sido por la especulación o un concierto de productores dela OPEP, responsable de que su precio suba o baje, porque la oferta ha superado a la demanda de crudo y no por la falta de capacidad de compra de los Estados que lo requieren, sino por las cuarentenas y cierres de fronteras, decretados.
Frente a ese contexto, el Perú busca alternativas para emerger de tan virulenta crisis, y el Poder Ejecutivo creó el programa Reactiva Perú, por el cual el Tesoro Público entregará una garantía de 30,000 millones de soles (alrededor de 9 mil millones de dólares) para financiar a las empresas afectadas por tan aguda emergencia sanitaria; el comercio exterior peruano tiene una fuerte dependencia con China y Estados Unidos, los cuales suman el 41,8% del total de la demanda internacional de productos nacionales.
Por otra parte, en este mes de abril en que la Revista Oriental cumple 89 años de ejercicio periodístico e inicia el viaje al nonagésimo aniversario, hacemos entrega a nuestra legión de lectores, anunciadores y colaboradores, una edición virtual, tal como el último marzo, ante la imposibilidad, por el aislamiento social, de hacer la entrega física, nuestras disculpas por el inconveniente.

Carlos Acat Koch
Editorialista