Editorial

PERÚ PRUEBA VACUNA CHINA

La Covid-19 enfila la bitácora hacia un destino desconocido, trastocando el andar de la existencia humana y poniendo de relieve la precariedad del sistema sanitario, en términos promedio, en el mundo. China, Estados Unidos, Rusia y Gran Bretaña van adelante en búsqueda de la vacuna salvadora y pareciera que ello acarrea una pugna por el liderazgo geopolítico si no fuera por los millones de infectados –sintomáticos o asintomáticos- y el alto número de fallecidos.
Perú, dentro de la pandemia, no es una isla. El número de contagios crece y los índices de mortalidad son altos –sin ser ajenos a otros males de salud. Y dentro de ello aparece, aun tintileando, la luz salvadora: las autoridades sanitarias han resuelto participar en el ensayo clínico de la fase-III para una potencial cura contra el coronavirus desarrollada por un laboratorio chino (Sinopharm), a la que podría sumarse, más adelante, de otra británica.
Vale decir, seis mil voluntarios peruanos participarían en tal proceso, que realizarán en forma mancomunada los campus de la Universidad Mayor de San Marcos y la Universidad Cayetano Heredia: los elegidos para la prueba serán personas de entre 18-60 años de edad, previo examen médico y ratificado consentimiento informado, monitoreo permanente por un año, con reporte diario, y seguro de vida ante cualquier evento que pudiera producirse en el inoculado; evaluándose de esta manera la seguridad y la efectividad del ensayo clínico en la fase-III.
Ciertamente es un paso hacia adelante, que también se replica en otros países del orbe. De haber respuesta positiva para enfrentar al coronavirus –amén de servir para otros virus o bacterias que pudieran emerger en el futuro- entonces recién –al igual que otras vacunas- podría empezarse la producción en forma masiva e iniciarse la tarea de distribución e inoculación en la humanidad entera, que, por lógica, será en forma lenta por la realidad circundante.
Por otra parte, ya en el ámbito nacional propiamente dicho, los desacuerdos y disfuerzos entre el Ejecutivo y el Legislativo siguen jugando un partido aparte, en lugar de buscar el diálogo fructífero y objetivo prefieren mantenerse en sus propias trincheras, marcando como ya es costumbre distancias divergentes con medidas populistas y cortoplacistas, a pesar de la grave recesión económica y de los efectos negativos de la pandemia; a ello se suman el Poder Judicial y el Ministerio Público con la lentitud en su andar y hasta ‘legalicidio’ para tratar los casos jurídicos y tomar decisiones con prontitud objetiva y resueltas conforme al derecho y a los hechos; ejemplo son los casos de corrupción que han quedado relegados o son continuados a salto de dimes y diretes.
Debemos, en general, tomar conciencia que para abril del 2021 se han convocado a elecciones generales –salvo ocurran mayores desgracias o se agudicen las existentes- y la ciudadanía debe tomar las previsiones del caso antes de emitir su voto, analizando a los candidatos al gobierno central y a las curules, teniendo en cuenta la casi nula existencia de agrupaciones políticas fortalecidas en principios morales y doctrinas frente a la presencia de “vientres de alquiler” o de personajes producto de intereses subalternos.
Empero, así como hay la virtual potencia de una luz para la humanidad, como es la vacuna, aún en ensayo, hacemos votos por la aparición de aspirantes a gobernar el país con aptitudes de ética, lucidez y sentando bases para el bienestar común.

Carlos Acat Koch
Editorialista