Editorial

LUZ EN EL HORIZONTE POLÍTICO
En el fondo del horizonte peruano se vislumbra una sutil luz. Desde julio de 2016 –y desde décadas atrás-, la situación del país pasa por una permanente y aguda crisis política, expandida a otros ámbitos. Empero, al cierre de esta edición, dentro de los sinsabores apareció un rayo de esperanza: el mercado internacional aceptó la emisión de cuatro mil millones de dólares del Bono Centenario (un plazo de 100 años) que permitirá cubrir el alto déficit presupuestal (la deuda pública aumenta a 35% este año y 38% para el próximo), el pago de intereses y obligaciones de anteriores compromisos con vencimiento el 2021 y contener el Covid-19, teniendo en cuenta además que se estima una contracción de la economía entre 12 y 14 por ciento. Cabe señalar que el Perú es uno de los pocos países beneficiados con el citado bono, al igual que China, Suecia, Dinamarca, Islandia, México y Argentina.
Claro está que la imagen internacional del Perú está empañada hasta el tuétano. Cuatro y hasta cinco presidentes –si tomamos en cuenta la brevísima estancia de Mercedes Aráoz- en cuatro años y casi cuatro meses, dejan al descubierto total la incertidumbre, la incoherencia, la indignación y la convulsión que viven en la sociedad política, es más sin tiendas partidarias cimentadas –a los que se suman “vientres de alquiler” y candidatos anodinos, enrevesados en sin razones, para tentar los Poderes Ejecutivo y Legislativo, incluso hasta reclamando una Asamblea Constituyente (a pesar de la escasa o nula calidad de los congresistas); la ciudadanía tendrá que reflexionar a conciencia, con sensatez y sabiduría, en el momento en que deposite su voto el próximo 11 de abril.
Lo que se ha visibilizado con más claridad en estos últimos tiempos –aunque el mal proviene prácticamente desde el nacimiento republicano- es que priman los intereses particulares sobre las ideologías y las demandas de las grandes mayorías; en estas últimas semanas, temas como Lava jato, Cuellos blancos, narcotráfico, corrupción, lavado de activos, educación y salud han quedado relegados, y siguen las discusiones bizantinas en una suerte de lavarse las caras y maquillarse para intentar cambiar de rostro: los pedidos de “perdón” y de no repetir errores son el pan diario, tratando de obviar los graves daños.
AVANCE HACIA EL MULTILATERALISMO
En la otra orilla del Océano Pacífico, China sigue fortaleciendo la política del multilateralismo, habiendo dado un paso más, junto con las naciones del sudeste asiático, así como Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelandia, la suscripción de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, siglas en inglés), nuevo hito para incrementar la cooperación e inversión en un vasto mercado, dejando de lado el proteccionismo.
Esta posición de China –convertida en motor de la economía mundial- le abriría la posibilidad de acceder al Tratado Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica (CPTPP, siglas en inglés), al que también busca integrarse la economía de Taiwán, pues canaliza una fuerza económica y política, recordemos que EEUU, en la era Trump, se retiró, aunque existe posibilidad que con la administración Biden retorne. Al respecto, China en contacto con Perú –desde una perspectiva bilateral- ha reiterado el afán de salvaguardar el multilateralismo y ejecutar acciones mancomunadas hacia un futuro compartido a favor de la humanidad (ganar-ganar).

Carlos Acat Koch
Editorialista