AKEMI MORANTE KCAM

Una pasión por la marinera desde la infancia

Foto: Alvaro Flores

En el corazón de Chiclayo, una pequeña bailarina deslumbra con su energía y compromiso: Akemi Morante Kcam, nacida el 2 de noviembre de 2018, es una niña cuya alegría y amor por el arte se reflejan en cada una de sus actividades. Desde el ajedrez y la declamación hasta la danza, su espíritu curioso y apasionado la impulsa a explorar y perfeccionarse.

Pero si hay una disciplina que realmente ha conquistado su corazón, es la marinera norteña. Desde los cuatro años y medio, Akemi encontró en esta danza tradicional peruana no solo una forma de expresión, sino también un camino para aprender valores fundamentales como la constancia y la disciplina.
Su dedicación no ha pasado desapercibida. Con apenas seis años, compite en la categoría Pre Infante y ha logrado importantes reconocimientos, como el primer lugar en el II Selectivo Nacional de Trujillo, organizado por el prestigioso Club Libertad. Su esfuerzo y amor por la marinera la han convertido en un ejemplo de compromiso y perseverancia.
Estudiante del Colegio Santo Toribio de Mogrovejo, en la ciudad de Chiclayo, Akemi cuenta con el constante apoyo de sus padres, Bruno Morales Gamboa y Denisse Kcam García, quienes han fomentado en ella el amor por el arte y la cultura. Gracias a su respaldo, ha podido desarrollar su talento y brillar en cada presentación.
Pero la historia de Akemi es más que la de una talentosa bailarina. Su participación en la marinera tiene un significado especial: es una muestra de cómo las nuevas generaciones, incluso aquellas con raíces diversas como por su ancestro chino, abrazan con orgullo las expresiones culturales más representativas del país. Con cada zapateo y cada giro, Akemi no solo honra la tradición, sino que también demuestra que el arte es un puente que une y celebra la diversidad del Perú.
Su camino apenas comienza, pero su entusiasmo y amor por la danza auguran un futuro brillante, donde seguirá destacando y dejando huella en el mundo de la marinera. Sus sueños van más allá de los escenarios; quiere seguir aprendiendo y perfeccionando su técnica para llevar la marinera a nuevos espacios. Su alegría contagiosa y su espíritu luchador inspiran a otros niños a valorar las tradiciones peruanas y a esforzarse por alcanzar sus metas. Con cada presentación, Akemi demuestra que la pasión y la perseverancia son clave para el éxito.
Su camino apenas comienza, pero su entusiasmo y amor por la danza auguran un futuro brillante, donde seguirá destacando y dejando huella en el mundo de la marinera.
¡Que siga bailando con el mismo orgullo y pasión!

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