Editorial

UN AÑO ANTES Y UN AÑO DESPUÉS

La ruta marítima bidireccional Chancay-Shanghái, tras su inauguración y entrada en vigencia, noviembre y diciembre 2024, respectivamente, ha incrementado el comercio en un 40,3 por ciento interanual, al reducir costos logísticos y ofrecer un menor tiempo de travesía; este encuentro transoceánico, entre la costa sudamericana y su par asiática, promueve también hacia futuro el tránsito comercial entre América del Sur y el Asia, en el caso de esta parte del mundo, por cierto, hay que mejorar e integrar la conexión e infraestructura vial, intermodal, aérea y marítima.

El megapuerto de Chancay, sumado a anunciadas inversiones y ampliaciones en los muelles del Callao –y a largo plazo el de Corio (Arequipa)- trazan rutas y espacios solventes y de menores costos y como centros de distribución que favorecerán a consumidores de los dos lados de la riberas del Pacífico; el Perú asume una posición neurálgica, relevante, donde las decisiones diplomáticas y económicas adquirirán una dimensión que han trascender el ámbito bilateral. En ese escenario, subido el telón, Perú ha de consolidarse como una entidad dinámica y atractiva, sea por su apertura económica, estabilidad macro ecónomica y miembro activo en foros de integración Asia Pacífico, más allá de los vaivenes políticos, que vivimos largo tiempo, en vísperas de las elecciones generales (abril).

En ese transcurrir de calendarios, el megapuerto de Chancay se cimenta como ícono del Perú en su inserción en la Ruta Marítima del siglo XXI, el “boom” se mantiene en pie y podría empezar a ejecutarse el Parque Industrial de Ancón (PIA), con capitales chinos según la agencia Proinversión, sin caer en ingratas especulaciones; citemos, el tren bioceánico Perú-Brasil aún está la imaginación pues no se han establecido preacuerdos concretos (tampoco, por extensión, estudios de prefactibilidad).

En esta Navidad y en la cercanía del 2026, renovemos nuestro espíritu de paz y humanidad con la firme esperanza que el Caballo de Fuego (según el calendario lunar chino) nos dé la necesaria luz y la suficiente energía para que el Perú tenga un positivo destino y se complemente con China para edificar el bienestar que tanto se requiere.

Carlos Acat Koch
Editorialista