Revista Oriental

Editorial

UN SEGUNDO AIRE GUBERNAMENTAL

El nombramiento de la segunda vicepresidenta y legisladora Mercedes Aráoz como Primera Ministra, en reemplazo de Fernando Zavala, la cuarta mujer en ese alto cargo, implica un segundo aire al gobierno del presidente Pedro Kuczynski y, salvo algún conflicto de por medio, debe recibir ella, junto al remozado gabinete, el voto de confianza de la oposición y tender puentes no solo para un mejor entendimiento sino un trabajado coordinado, con temas concretos, entre el Ejecutivo y el Legislativo.
En ese punto también hay un hecho que no pasa desapercibido para todos los actores políticos en la escena nacional, la casi total desconfianza de la ciudadanía que ve absorta como hasta situaciones insignificantes son llevadas al escándalo y al intercambio de adjetivos, mientras la demanda popular exige a las autoridades, incluidos el Poder Judicial y el Ministerio Público, enfrentar sin retrasos y en forma contundente la corrupción, la inseguridad ciudadana, la reactivación económica y la inversión, y mayor calidad educativa y de salud, entre otros puntos, que vinculen de manera concreta a un Perú renovado de cara al bicentenario de la independencia nacional.
Cierto que hay en el camino, infaltables, “termocéfalos” de toda catadura, o “topos” en el interior de cada uno de los Poderes del Estado, que buscan socavar cualquiera buena intención u objetivo, unos ubicados incluso dentro de esas tiendas que se hacen llamar partidos políticos o frentes de defensa y otros generando caos; la huelga magisterial, que de un foco paso a nivel nacional a lo largo de 70 días, es claro ejemplo de lo poco que importa la educación en el país, por algo figuramos entre los países más atrasados, y en términos reales el año escolar colapsó, por la bendita evaluación de los docentes.
Kuczynski, hijo de inmigrantes, con su dilatada experiencia profesional, tanto pública como privada, debe aprovechar su vasto conocimiento y surtir de ideas a un pueblo que ya no quiere vivir de esperanzas sino con bienestar y justicia equitativa; la oposición, a su vez, más que lanzar gritos destemplados debe asumir además sus responsabilidades, y todos los peruanos, sin excepción, debemos sumarnos al gran debate y encontrar vías de solución a problemas que se cargan desde hace casi dos siglos republicanos.
Recordemos que China, con un amplio territorio pero con pocas tierras productivas y con la mayor población del mundo, tomó decisiones casi a fines de la década de 1970, y desde entonces, también con sus inconvenientes y corruptelas, en menos de cinco décadas ser ha colocado en un sitial de vanguardia; paciencia, tesón y afán de evolucionar, actuando con razonamientos pragmáticos, modela su futuro. Y ese camino, con otras ideologías y enfoques, también lo han asumido otras naciones industrializadas.
Hagamos votos, pues, para que también construyamos de verdad una sociedad sin divisiones, no castillos de naipes como son las eternas promesas electorales. Estamos ya por cerrar la segunda década del siglo XXI y aún estamos en pañales. Sin aprender las amargas lecciones del pasado.

Carlos Acat Koch
Editorialista

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