Revista Oriental

Editorial

SE RESPIRAN TIEMPOS DE PAZ

La esperada cumbre del presidente de Estados Unidos de América, Donald S. Trump, y del líder de la República Democrática Popular de Corea, Kim Jong-un, es un paso adelante para promover la pacificación mundial a través del diálogo transparente y objetivo, después de haber intercambiado, a nivel de países, por siete décadas insultos, diatribas y amenazas; igual se puede decir de los adjetivos que se lanzaron mutuamente Trump-Kim en recientes tiempos.
La cita en Singapur ha servido para amainar las torpezas de una y otra parte y que merecieron el repudio de la comunidad internacional y que conllevaban a un enfrentamiento bélico con serias implicancias nucleares; empero, lo suscrito por uno y otro, por el momento, tiene más un carácter simbólico y todo queda en manos de los funcionarios que habrán de ejecutar, ojalá sin dudas ni murmuraciones, las negociaciones, las mismas que serán largas, tediosas y hasta, esperemos que no, con cierta aparatosa agresividad.
En esa relación EEUU-RDPC, China habrá de jugar un papel importante, concretamente en lo relacionado a salvaguardar la paz y, por ende, la seguridad en esa parte del mundo, para que el diálogo sea fructífero y los resultados beneficiosos, a los que seguramente, en un determinado plazo, también habrá de converger Japón; Corea del Sur, al parecer, tras el encuentro fronterizo y concordar con Washington, ha aceptado el retiro de las tropas estadounidenses acantonadas en su territorio; el principal tema pendiente es: ¿cómo será el proceso de desnuclearización nor coreano?.
Y mientras eso sucede en la parte oriental del continente asiático, acá en el país seguimos sin entender la necesidad de dialogar en forma constructiva y no destructiva, como se viene observando en las relaciones Ejecutivo-Legislativo-Judicial, incluyendo el Tribunal Constitucional, a fin de agilizar, sin medias tintas ni cortinas de humo, los graves problemas que afrontan los 32 millones de peruanos, como son estimular la economía, reducir la pobreza y extrema pobreza, la inseguridad, la corrupción y el lavado de activos, la minería ilegal, el narcotráfico y su alianza con remanentes terroristas, entre otros.
La avalancha de candidatos a gobernadores y consejeros regionales, alcaldes y regidores provinciales y distritales, es realmente preocupante, como que 113,726 ciudadanos se han inscrito para tales cargos en un total de 12,197 listas, por cierto las autoridades electorales tendrán que hacer la depuración correspondiente, antes de las elecciones de octubre próximo; sin embargo, lo insólito es que los llamados partidos políticos tiene escasa representación, mientras los llamados vientres de alquiler y las agrupaciones, supuestamente, independientes, aprovechan los resquicios para hacer tabla rasa de la frágil ley electoral, prueba de ello son los familiares directos de actuales autoridades o personas con cuentas pendientes con la justicia que están postulando.

Carlos Acat Koch
Editorialista

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