Revista Oriental

Editorial

TIEMPOS DE DENSA NEBLINA

Perú pasa por una grave crisis política que puede afectar los ámbitos sociales y económicos en el mediano plazo, y la conmemoración del bicentenario de la Independencia Nacional en vez de consolidar bases concretas, de no hallarse soluciones pragmáticas, será repetir los años perdidos a través del tiempo.
Si el caso brasileño Lava-Jato remeció las flácidas estructura del Estado, a través especialmente de la constructora Odebrecht y de otras empresas brasileñas y también nacionales, el escándalo ocasionado por la difusión, casi a diario, de las grabaciones que dañan al Poder Judicial y al Ministerio Público, y con gobernadores (antes presidentes) regionales y alcaldes con detenciones preliminares e investigaciones que avanzan a paso de tortuga y retroceden con simple disculpas, parecen que van a destrozar los cada vez más debilitados cimientos.
El Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, en sí, tienen no solo el deber y la obligación de encontrar soluciones a corto plazo, más allá que se ejecute o no el referéndum, y para ello es necesario que desde el presidente de la República hasta los 130 congresistas se “pongan las pilas” y trabajen en forma mancomunada para arreglar la grave situación; empero, es indispensable también que demuestren no solo voluntad sino inteligencia para resolver el entuerto.
Cabe recordar que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo, éste último con mayor desprestigio, según las encuestas, no gozan de la total confianza de la ciudadanía; tenemos varios ex presidentes la línea de mira por presuntos actos de corrupción y a decenas de congresistas casi en paridad, que pasan por una Comisión de Ética que demora en resolver los casos a pesar de las evidencias, incluso uno de ellos no asiste hace meses al hemiciclo y ha venido cobrando sus emolumentos a pesar de tener una sentencia judicial firme por cumplir, pero hasta desaparecido está.
¿Quién moraliza a los moralizadores?, es la interrogante sin respuesta diáfana. Pues todos aducen que son inocentes, inmaculados e incluso ser perseguidos políticos. En síntesis, los peruanos debemos afrontar con incredulidad los próximos comicios regionales y municipales, en todo caso demandar a los candidatos que muestren sus verdaderas credenciales e intenciones y no estén lanzando floridos estribillos, repetitivos, a fin de adornar cualidades humanas y de servicio público.
Por otra parte, hacemos votos porque el comercio global, que se debate entre el liberalismo y el proteccionismo, no afecte la economía nacional que a duras penas muestra un relativo crecimiento, que se estima en 4% para este año, y cuya consecuencia tendría un impacto negativo en el conjunto de la sociedad, que quiere convivencia pacífica, equidad y una vida digna.

Carlos Acat Koch
Editorialista

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