Revista Oriental

Editorial

FUTURO INCIERTO EN LA POLÍTICA NACIONAL

El escenario político peruano camino a paso incierto y sin perfilarse hacia el futuro, lo que hace presumir que si continúa el enfrentamiento entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo, a lo que se suman la inercia del Poder Judicial, así como las posiciones al interior del Ministerio Público, estamos frente a graves conflictos de intereses, quedando el Perú y sus más de 32 millones de pobladores en el limbo del desamparo.
Las renuncias, la deslealtad, cambio de camisetas partidarias, nombramientos en las comisiones congresales, actos de corrupción, lavado de activos y discursos enrevesados de las máximas autoridades nacionales, agregándose las regionales e incluso municipales, afectan tanto la imagen externa del país como también infunden temor -hasta terror- para generar una economía encaminada al bienestar y aplanar la estabilidad social.
La coyuntura actual es perjudicial y pareciera que las autoridades nacionales y subnacionales no se percatan de ello, insistiendo en el enfrentamiento con bravatas y alentado el divorcio a todos niveles, buscando la confrontación y la inestabilidad, en el vano intento de justificar sus enconadas divergencias –imprudencias e impericias-, que no tienen sustento político sino intereses subalternos.
La opinión pública, más allá de las encuestas, incide en la necesidad de diálogo franco, sereno y responsable, entre los que fueron elegidos o nombrados para ocupar cargos del más alto nivel, y no para vivir enfrascados en rencillas –o quizás odios- obedeciendo a consignas sin siquiera atisbar el horizonte.
Los casos, entre otras conflictos sociales, de Las Bambas (Apurímac), la suspensión de la licencia social a Tía María (Arequipa), la problemática en la mina Quellaveco (Moquegua) y el incendio de oficinas de una subsidiaria de la Compañía Nacional de Petróleo de China (Piura), sin olvidar los permanentes atentados contra el oleoducto nor peruano (Amazonia), son claros ejemplos de cómo la ley y el orden son pisoteados por inescrupulosos personajes que se ocultan cobardemente para ocasionar daños a la vida y a la salud, a la propiedad pública y privada y hasta graves riesgos al medio ambiente; esos delincuentes, al parecer, son azuzados por autoridades o aberrantes terceros que buscan el provecho propio.
Los recientes Juegos Panamericanos y Paralímpicos dejan valiosas lecciones para construir un país con un mañana de bienestar e inclusión, con deportistas de toda condición social y nivel económico que se centraron en el objetivo de ganar preseas para el Perú y lo hicieron en buena lid y sin caer en torpes oportunismos; ellos nos demostraron, con carisma y sencillez, que cuando reconozcamos un proyecto nacional de envergadura y con plazos definidos, seremos entonces capaces de vivir libres y demostrar que somos “un país con todas las sangres”.

Carlos Acat Koch
Editorialista

Recibe noticias, novedades y contenido exclusivo Gratis !
Please wait...
Mira las publicaciones de nuestros números anteriores