Revista Oriental

Editorial

EL EFECTISMO EN LA POLÍTICA NACIONAL Y EL CONFLICTO CHINA-EEUU

La conducta de los protagonistas del escenario político nacional da vergüenza, pues no tienen reparos en lanzar acusaciones a diestra y siniestra pero son incapaces de hacer un simple mea culpa; si bien quizás haya una exageración de detenciones preventivas, también es cierto que el histrionismo o disculpas de connotados personajes –encargados o postulantes a manejar los Poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, incluyendo a nivel regional o municipal- en nada contribuye en su beneficio.
Cierto que todos los seres humanos tienen derecho a ser inocentes, salvo que la justicia declare culpabilidad, pero también tienen la obligación y el deber de demostrar intachable moral, honradez, lealtad y verdad, sin esconderse bajo caretas u otros artilugios, a fin de mostrar respeto a los ciudadanos y ser ejemplo para las generaciones que emergen en el tiempo; es decir, dejar de lado las frases rimbombantes y los cantos de sirena.
Estamos cada vez más cerca del bicentenario de la Independencia Nacional y de tentar la posibilidad de contar con membresía en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE); sin embargo, seguimos actuando como un país con una brújula sin horizonte, acaso como criaturas sin uso de razón o sin ideas, esperando ver hacia dónde nos llevan los vientos o viviendo de la esperanza para llegar a buen puerto.
Por otra parte, el efecto de la fricción comercial entre China y Estados Unidos, con sus secuelas futuras, merece atención pronta y racional, pues uno de los impactos de esta pugna ha provocado una reducción en la cotización de los precios internacionales de los minerales, que son la principal fuente de divisas del Perú; a eso hay que adicionar, la falta de respuesta para solucionar el problema de Las Bambas, amén de otros conflictos sociales –como el oleoducto en la amazonia- que dificultan el crecimiento económico.
El presidente Xi Jinping ha adelantado que China tiene que prepararse para situaciones difíciles, de sumo riesgo y desafíos, pues está en un período de oportunidades estratégicas frente a una situación internacional complicada. En la otra vereda, su homólogo estadounidense, Donald S. Trump, ha decretado prácticamente una emergencia nacional al prohibir a las empresas de su país comerciar con sus pares del exterior, teniendo en la mira a las chinas, que supuestamente son espías.
Para casi nadie es un secreto que esta fricción comercial tiene que ver con la innovación y el futuro tecnológico, entre ellos la aparición del famoso 5G, que revolucionaría todos los ámbitos de la vida humana. Esperemos que ambas partes, China y EEUU, negocien en concordia y con franqueza.

Carlos Acat Koch
Editorialista

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