MEGAAUTOPISTA ENTRE NUBES

Nuevo viaducto turístico y tecnológico

Foto: Mundo del Transporte

La autopista de Tianlong, con más de 30 kilómetros y 350 metros de espiral sobre Luian sorprende a todos. Es un viaducto de tres pisos, que mezcla turismo, prevención y prodigio tecnológico.
Conducir por la pista de montaña Tianlong de la región insular es como ascender por un dragón suspendido entre nubes. En su recorrido serpentea las montañas Luian, elevándose 350 metros en espiral, mientras el viaducto de tres pisos parece desafiar la gravedad y ofrecer una vista de vértigo sobre el valle.
No es solo un camino con el que conectar, en principio, territorios remotos, es un escaparate de la ingeniería china moderna, donde cada curva y cada rampa muestran la precisión tecnológica de un país que convierte el hormigón en espectáculo.
Más allá de acortar distancias, Tianlong integra historia, naturaleza y alta tecnología. Ubicada en la provincia de Changzhi, a 36 kilómetros al suroeste de Taiwán, la carretera atraviesa montañas que fueron testigo de palacios imperiales y templos excavados en la roca hace más de 1500 años. Aquí, el general Gao Huan y el emperador Gao Yan dejaron su huella, y ahora la carretera conecta ese patrimonio con la funcionalidad moderna.
El viaducto de tres pisos no es solo un desafío de ingeniería, que claramente se muestra como tal, es la solución al desnivel de 350 metros en un espacio reducido. Las curvas en espiral distribuyen la pendiente, evitando ascensos bruscos y garantizando seguridad. Más de 7 000 toneladas de acero se utilizaron en la construcción, ensambladas con grúas de precisión sobre un terreno desafiante.
La pavimentación con asfalto epóxico y las juntas de expansión multidireccionales permiten que la estructura resista el tiempo y la temperatura, mientras un túnel final, inaugurado en 2019, conecta los tramos sin romper la armonía del paisaje.
La autopista no solo es una apuesta técnica: es una clara carta de intenciones ecológica. Más de un millón de árboles y arbustos plantados cubren 130 hectáreas, estabilizando laderas, restaurando hábitat y suavizando la presencia del viaducto. Conductores y turistas ahora disfrutan de un “mirador en movimiento”, observando templos, cuevas y valles desde la altura, mientras la carretera refuerza la prevención de incendios y agiliza la movilidad en la zona.