Esfuerzo común por una plaza universitaria
Foto: China News
La adolescente Cao Yalin del distrito autónomo Dong de Sanjiang, región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi, que padece miastenia gravis, ingresó al centro de exámenes a espaldas de su padre para presentarse al riguroso examen nacional de ingreso a la universidad, o gaokao. Un firme testimonio del reconocimiento filial y el afán de abrirse un futuro a pesar de las limitaciones físicas.
Antes de entrar al aula, Cao abrazó fuertemente a su padre y le expresó su gratitud: “Papá, gracias por todos estos años. Haré todo lo posible para que te sientas orgulloso”. Su padre sonrió tranquilizadoramente: “Concéntrate en dar lo mejor de ti. Mis hombros siempre te sostendrán”.
Diagnosticada con miastenia gravis (alteración crónica entre nervios y músculos), desde la niñez y sin poder caminar de forma independiente, ha dependido de su padre, Cao Guangxing, para movilizarse durante 12 años de escolaridad, independientemente del clima. “Puede que su cuerpo esté débil, pero nunca su espíritu”, dijo Cao Guangxing.
Según el progenitor su rutina diaria incluye preparar el desayuno para su hija por la mañana temprano, bajarla en brazos y conducir casi 10 kilómetros ida y vuelta dos veces al día entre su casa y la escuela. Nunca faltó ni llegó tarde.
“La historia de Cao Yalin y su padre es verdaderamente inspiradora”, dijo Yang Zhanlyu, director del colegio: “Sus compañeros se turnan voluntariamente para llevarle la comida de la cafetería y ayudarla en todo lo que pueden”.
A pesar de sus dificultades, la chica destacó académicamente, ocupando constantemente el primer puesto de su clase. Comentó que fue la amabilidad de todos lo que la inspiró a superar las dificultades y seguir adelante. En el futuro, no escatimará esfuerzos para convertirse en una persona útil a la sociedad.
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