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RICARDO PUN CHONG

CON GENEROSO ESPÍRITU HUMANITARIO

Por la cabeza de Erika ronda una preocupación: no tiene dinero para hacer los exámenes médicos a sus dos hijos hospitalizados en Lima. Su consuelo es que, aunque vive en el departamento norteño de Piura encontró un lugar donde alojarse en Lima.
Para ella, con marco acento de su tierra natal, es una bendición tener abierta las puertas del albergue “Inspira”, en el distrito de Santiago de Surco, donde es apoyada mientras sus pequeños, uno de tres años y el otro de nueve meses, reciben tratamiento médico, uno padece infección estomacal, y el otro un problema respiratorio.
Erika, al igual que otras madres y niños son asistidos en “Inspira” y se siente muy agradecida con el fundador del albergue: Ricardo Pun Chong (47), reconocido héroe por su labor social, tras recibir el reconocimiento de “Héroe del Año” 2018 por parte de la cadena de noticias estadounidense CNN.
A Pun Chong, reconocido médico-cirujano, lo entrevistamos en Inspira, y habló un poco de su vida dedicada a la labor social y lo que ha significado este albergue tanto para él como para las personas de bajos recursos económicos del interior del país necesitadas de alojo.
“Este proyecto se inicio el 18 de abril del 2008, formalmente hablando. Pero realmente ya veníamos haciendo actividades con niños, con gente que necesitaba, desde mucho antes”, mencionó.
Recordó que “Inspira” nació “después de una conversación con Dios, caminando por Miraflores, en la avenida Pardo. “Yo me dirigía a la iglesia después de salir del sauna, y hablando con Dios yo le pedí que me dé una señal para encontrar mi misión en esta vida, en esta tierra. Y él empezó a darme señales que luego se convirtieron en lo que es ahora ‘Inspira’”, puntualiza el tusan, ferviente creyente.
Sabe que hoy puede estar abrazando a un niño o niña, y que mañana probablemente no estará. Por eso, valora cada momento, cada abrazo o palabra que comparte con sus amigas y amigos, como les dice de cariño a los pacientitos.
“La gratitud, la esperanza y la solidaridad ayudan, de la misma manera que las piedritas en el camino como las personas que desconfían, que no faltan. Lo difícil es sostener un sueño, pero se aprende a ser claro, aprovechar el tiempo, agradecer. Soy afortunado, Inspira reúne a gente de la selva, sierra, costa, del norte, centro y sur del Perú; que necesita y la que quiere ayudar. Me siento dichoso.”
Inspira, cuya razón social es “La casita de la paz de fuente de vida”, ha recibido, hasta la fecha, a más de 800 familias, y sus camas han sido ocupadas más de 48.000 veces. Apoyado por unos 60 voluntarios, este lugar se mantiene con ingresos mediante diferentes actividades, como obras de teatro, caminatas, conciertos de rock, rifas, entre otras, resaltó el médico, que desde niño fue acólito, acompañaba obras sociales parroquiales y ya joven, siempre con espíritu y vocación de servicio se hizo miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios.
Aunque Pun revela que al entrar al albergue se desenvuelve como un voluntario más y no como médico, sostuvo que su amor por la profesión médica es una suerte de legado de su padre y de su abuelo, éste último de nacionalidad china y con amplio conocimiento en la medicina tradicional.
“Mi abuelo llegó de China a Lima, exactamente no sé en qué año. Tuvo a mi papá (también Ricardo) en el año 1912. Mi papá me tuvo a mí a los 60 años, en el año 1971. Mi abuelo practicaba la medicina china, la medicina tradicional”, destaca.
Mencionó que, además de otros parientes suyos, su hermano Luis Pun también es médico; mientras, una sobrina suya “está estudiando medicina” y “lleva un poquito más de la mitad de la carrera”.
“Mi papá tenía 60 años, y cuando él tenía 68 yo iba a su consultorio. Yo era un niño, y recuerdo que mi papá me enseñaba a tomar la presión (arterial); entonces, yo me colgaba el estetoscopio y allí iba por la sala de espera tomándole la presión a los pacientes”, subrayó.
Pero a pesar de ser médico cirujano, título que obtuvo en la Universidad Autónoma de Guadalajara de México, y fue el único extranjero que se graduó, en esa promoción, también como Especialista en Trasplantes, Ricardo decidió seguir adelante con su meta de ayudar a los más necesitados, en este caso, a los niños con cáncer, parálisis cerebral, síndrome de Down y quemaduras.
Afirma que esto significa tanto para él, ya que es “el reconocimiento a esta labor de 10 años”, al igual que un reconocimiento a sus voluntarios, a quienes consideró unos “corazones con piernas” que “regalan su tiempo, su experiencia y sus conocimientos”.
“(Ellos están) haciendo que esta realidad parezca un sueño. Este premio, de la CNN, es de ellos, es de los niños. Grandes amigos que hacen lo necesario. Y también, este premio es para las mamás, las heroínas de este equipo”, subrayó.
Explicó que con los cien mil dólares recibidos, proyectan iniciar la construcción de un nuevo albergue en un “terreno muy cerca, donado por la Municipalidad de Surco, que hemos recibido hace un par de años”, con lo cual triplicaría mínimamente la cantidad de personas que son asistidas en este sitio.
Además de la experiencia del fundador, una notable voluntaria es Susana Revilla, una mujer de 55 años que le ganó la batalla al cáncer de mama y que desde entonces se ha visto motivada a prestar servicio y solidaridad en “Inspira”.

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