CIBERCRIMEN EN ERA POSPANDEMIA

Disposición a combatirlo

Foto:Diario Las Américas

Por Huang Chía-lu (*)
A principios del 2020, la Covid-19 asoló gran parte del mundo y se transformó en una pandemia; Taiwán que la había combatido en un principio con éxito, experimentó un repentino aumento de casos pero pudo controlarlo, con apoyo externo. Un ejemplo de esfuerzo conjunto internacional para afrontar desafíos. Frente a ello, Taiwán se rige con políticas rigurosas para prevenir “clústeres” de infección.
La creciente dependencia de la cibertecnología, a raíz de la pandemia y sus graves secuelas, ha hecho asentarse al crimen cibernético, que, por cierto, trasciende fronteras, víctimas, delincuentes y escenarios. Uno de los más comunes es el fraude a través de las telecomunicaciones, utilizando internet y otras tecnologías para cometer fechorías.
En ese sentido, la cooperación internacional es indispensable para hacer justicia. La policía de Taiwán logró desbaratar tres bandas de mafiosos con base tecnológica en el europeo Montenegro, mediante operativos conjuntos. Los sospechosos habrían estafado a dos mil personas en China, por un valor de US$ 22,6 millones, quedando arrestados 92 sospechosos acusados de hacerse pasar por autoridades gubernamentales; en síntesis: los detenidos son taiwaneses, las víctimas chinos, el escenario presuntamente Montenegro y perpetrado con tecnologías de las telecomunicaciones.
La explotación sexual (infantil y juvenil) y la trata de blancas es otro crimen condenado en todos los continentes. Al respecto, la policía de Taiwán recibió información de CyberTipline, red virtual del Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados de los EEUU, en que se indicaba que un ciudadano sudafricano en Taiwán era sospechoso de comercializar pornografía infantil por internet; siguiendo las pistas, se encontraron fotos y vídeos de acusado agrediendo sexualmente a niños taiwaneses; las víctimas eran menores de edad, los hechos cometidos en Taiwán y las imágenes ilícitas almacenadas en servidores ubicados en EEUU.
El cibercrimen implica investigaciones transfronterizas. Empero, las jurisdicciones y definiciones de los crímenes varían entre las fuerzas del orden y las leyes que rigen en cada país o región, de lo que se aprovechan las redes delictivas para evitar ser ubicados, detenidos, enjuiciados y condenados. Por ello, si la pandemia de la Covid-19 une al mundo, con igual voluntad se podría luchar contra el crimen cibernético.
Taiwán dispone de una unidad especializada de investigación delictiva de alta tecnología, y el Buró de Investigación Criminal, de la Agencia Nacional de Policía del Ministerio del Interior, también ha establecido un Laboratorio Forense Digital con estándares mundiales. Esta experiencia la ha puesto al servicio del esfuerzo global para construir un ciberespacio más seguro. Los países miembros de la Interpol aprobaron objetivos Policiales Mundiales desde 2017, esa misión merece consolidarse, ampliarse y aplicarse. Taiwán está dispuesto a colaborar y participar en esa lucha contra el cibercrimen, compartiendo sus experiencias.
(*)Comisario del Buró de Investigación Criminal