PANAMÁ: DIM-SUM EN HISTORIA PANAMEÑA

Cultura gastronómica china

(Roy Espinoza, colega del diario La Prensa)

Desde muy temprano en Panamá los restaurantes de comida china encienden las estufas. El sol aún no ilumina con fuerza, pero ellos ya están listos para recibir a los comensales, tanto nacionales como extranjeros, que buscan el sabor asiático para comenzar el día. Porque como dice un viejo dicho: “No hay nada más panameño, que un desayuno chino”.
Y es que ya es una tradición en el istmo degustar el legendario desayuno Dim-Sum, que lleva generaciones reuniendo alrededor de la mesa a familias y amigos, pero sobre todo recordando los aportes que ha hecho, y sigue haciendo, la comunidad china en Panamá.
Han pasado más de 160 años desde que los primeros chinos llegaron al istmo para trabajar en la construcción del ferrocarril en 1854, y convirtieron aquellas tropicales tierras en su hogar. Dejando no solo su esfuerzo en el trabajo sino su cultura y gastronomía.
Al llegar a cualquier restaurante lo más seguro es que se encontrará con una fila de espera (sobre todo a tempranas horas), al menos que haya sido precavido y reservado un lugar, y a varios meseros casi que corriendo entre las mesas, cargando bandejas, tomando órdenes o empujando carritos con alimentos.
Los locales siempre están decorados con alusiones chinas y muchos de los menús vienen tanto en mandarín como en español. Y en algunos contados casos también en inglés. El rojo, como es de esperar, es el color dominante, con algunos detalles en dorado con frases en chino o la imagen de algún dragón que hace las veces de vigilante y protector.
Si bien la gastronomía china destaca por su variedad y riqueza, el panameño ya tiene sus platillos preferidos: el siumai, xiaolongbao o el hakao no pueden faltar en la mesa. Así como los hampao (salados o dulces), el zongzi o tamal chino, como se le conoce, y el yichikao. Acompañados con té verde, oolong, o una taza de café caliente. Aunque no va a faltar quien prefiera un refresco de cola bien frío.
Los rellenos de cerdo o vegetales están entre los más pedidos, aunque también hay opciones de mariscos. Las sopas, por otro lado, no suelen ser del todo apreciadas en las mañanas.
Ahora, si bien la comida china forma parte de la dieta del panameño, esto no va necesariamente relacionado con el completo conocimiento de la experiencia gastronómica. No todos los comensales del istmo saben usar los palillos chinos, por lo que no es de extrañar que cubiertos como tenedores y cuchillos rechinen entre las mesas, o simplemente prefieran usar sus manos para comer.
Es tanto el gusto por este tipo de comidas, qué restaurantes chinos se encuentran en casi cualquier parte del país. Claro, como en todas partes, unos con mejor calidad que otros.
Así que si algún día tiene la oportunidad de visitar Panamá, no dude en dedicar un día a degustar los platillos del famoso desayuno chino. Porque más que comida asiática, estará probando parte de la historia de dos países que, aunque separados por la distancia, todas las mañanas se sientan a la mesa a comer.

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