TIERRA DE CONTRASTE

En el sur la vida también es sabrosa

Foto: DW

Si bien los taiwaneses viven en un mundo altamente tecnificado, se encuentran al mismo tiempo arraigados en sus antiquísimas tradiciones. Lin Liang-tai ha construido muchas barcas de madera elaboradamente decoradas. Pero tienen un tiempo muy breve de existencia, pues acaban en el legendario festival taiwanés de Wang-Ye. Para la ceremonia del templo dedicado al dios del mar, se bendice una barca de diez metros de eslora, se carga de ofrendas y se arrastra por el pueblo hasta la playa. Allí se le prende fuego, y con él, arden los malos espíritus.
La pesca de camarones está de moda en Taiwán. En toda la isla, se pueden pescar en enormes tanques ubicados en pabellones industriales. La gente los asa y los cocina bien frescos. Zhan Jia-ming dirige uno de estos criaderos. Cada hora tiene que reponer varios cubos de camarones en los tanques.
Las ostras son parte integrante de la cocina taiwanesa, ya sean hervidas, fritas o hechas en salsa. En la costa occidental, comunidades enteras de aldeanos viven de su cultivo. En Fangyuan, Ah Shui sigue cosechando sus ostras de la forma tradicional. Para ello conduce su carreta de bueyes hasta las marismas, como ha sido costumbre en su familia durante generaciones.
En el pueblo pesquero de Dongshi se recogen, abren y procesan varias toneladas de ostras al día. Aquí, Li Xiang tiene fama de ser la más rápida abriendo ostras, puede desbullar hasta 15 ostras por minuto.

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