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TUSAN PERUANA EN SEÚL

Cambio de viviencia

Mientras aumenta, aunque con lentitud, la cifra de muertos y de contagios la actividad diaria de Corea del Sur se ha paralizado en gran parte; es uno de los países de Asia más afectados por el nuevo coronavirus. En medio de la preocupación, la tusan Cynthia Jo, ingeniera pesquera peruana que se encuentra en cuarentena en la Universidad Nacional de Pukyong, relata que las calles están vacías y solo se ven a empleados del gobierno desinfectando trenes, templos y lugares concurridos.
La estudiante, que está por empezar una maestría, viajó en plena explosión del coronavirus y para sus seres queridos no fue fácil despedirse ante el temor de la enfermedad. Ella cuenta que desde el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez uso mascarillas, una medida que al inicio podría parecer extraña, pero hoy, por el avance del virus, es casi una obligación.
“Un detalle que llamó mi atención fue que en el avión de Atlanta (Estados Unidos) a Seúl había gente tosiendo muy fuerte, resfriada. No usaban el tapabocas, yo ni quería respirar. No sé si tenían el coronavirus”, dijo la tusan. La situación se dio pese a todas las alarmas de la Organización Mundial de Salud (OMS).
Si bien al iniciar su travesía no encontró a muchas personas con tapabocas, en Seúl el panorama era otro, ya que en Corea del Sur el uso es obligatorio. “En la capital había un robot que te seguía y daba recomendaciones tipo ‘si estás enfermo, llama a tal número’ y te recordaba que debes lavarte las manos. Además, había siempre alcohol en gel fuera de todos los baños”, agrega.
Tras treinta horas de viaje, Cynthia se instaló en la ciudad de Busan. Al llegar le tomaron la temperatura con un aparato electrónico para descartar algún síntoma del coronavirus.
“Si es que tenía fiebre me aislaban inmediatamente. Igual, antes de partir nosotros teníamos que llenar un cuestionario de salud. Te preguntaban si hace 21 días has tenido fiebre, diarrea… un montón de síntomas. Si tenías alguno también te aislaban”. Esto último pasó con un joven con quien compartió el viaje y quedó retenido en Seúl.
Busan es una de las ciudades más importantes de Corea del Sur y según pudo averiguar los días previos a su viaje, se trataba de una zona de gran movimiento y con mucha gente en las calles. No obstante, el panorama era otro a su llegada. “Me imaginaba una ciudad muy concurrida, pero está paralizada”, afirmó durante una videollamada.
Esto se debe a que muchas compañías han optado por el teletrabajo. “Algunas empresas como el Korea Maritime Institute, con los que yo me comunico, han decidido que sus empleados trabajen desde casa. Si hay una reunión muy importante, recién tendrían que ir a las oficinas con las medidas de seguridad necesarias”, añade.
Ni bien llegó a la Universidad Nacional de Pukyong, Cynthia recibió mascarillas y alcohol en gel. “No puedo salir, solo para recoger mi comida, la cual siempre está en una mesa saliendo del pasillo”, dice. Incluso para la comida tiene horarios: a las nueve de la mañana sale por su desayuno, a las 12:30 de la tarde recoge su almuerzo y a las 9 de la noche, la cena.
¿Por qué 14 días de cuarentena? “Nos comentaron que el virus empieza en un periodo de incubación entre 4 y 14 días, entonces teníamos que estar aislados porque venimos de otros países”, cuenta.
Otro de los pasos que debe seguir es tomarse la temperatura y reportarlo. “Apenas uno de los estudiantes se sienta mal tiene que comunicarlo para evitar el contagio. De hecho, nos dieron un comunicado donde advierten de los peligros del contagio pues aquí hay más de 500 estudiantes viviendo. En otras universidades han tenido que irse todos a sus casas. Acá hay muchos estudiantes extranjeros, un contagio sería un gran problema”, sentencia.
Usualmente Cynthia revisa sus libros, mira series o películas y conversa con sus familiares o amigos para hacer más ligera la cuarentena. Contempla que sus clases inicien el 16 de marzo, aunque sospecha que esta fecha puede postergarse, pues la medida de suspender el inicio de las actividades universitarias se dio cuando había solo 29 casos confirmados, ahora Corea del Sur tiene más de 3.500.

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