PREPARATIVOS CELEBRATORIOS

Alistando el espíritu festivo

El inicio de un nuevo ciclo no siempre comienza el día que marca el calendario. En la tradición china, el cambio toma forma con anticipación, a través de gestos cotidianos que invitan a cerrar etapas, ordenar el entorno y preparar la energía para lo que está por venir. Bajo esa mirada, los meses previos al Año Nuevo chino (que se celebra el próximo de 17 de febrero) se convierten en una oportunidad para alinear intención, espacio y emoción.
“El Año Nuevo occidental funciona como una antesala perfecta”, explica Lucero Barrena, master en Feng Shui e interiorismo holístico (@elementia.oficial). “Es el momento ideal para ordenar, soltar y alinear la intención con lo que queremos atraer cuando llegue el nuevo ciclo”, agrega.
Regido por el Caballo de Fuego, emerge una energía asociada al avance, la iniciativa y el movimiento. Un año que invita a accionar proyectos postergados y tomar decisiones con más confianza, explica la especialista. Asimismo (más allá de los animales y elementos del horóscopo chino) desde el Feng Shui, este impulso se equilibra con la estrella uno, vinculada al elemento agua, aportando sensibilidad, adaptabilidad y conexión emocional a todo lo que trae 2026.
“El 2025 fue un año 9, año de cierre. Ahora, en 2026, se activa todo ello que quedó en pausa, pero con metas y conexiones más auténticas, más claras”, señala en esa línea Barrena.
En la cultura china, preparar el año nuevo empieza con mover la energía estancada, y eso se traduce en algo muy concreto: ordenar y depurar, dejar ir aquello que ya cumplió con su ciclo. Para empezar, la experta recomienda dar el primer paso con el clóset. “La ropa nos acompaña todos los días y carga nuestra energía”, explica Lucero. “Guardar prendas de etapas que ya cerraron puede mantenernos anclados al pasado, es por eso que es saludable dejar ir desde un lado amable”, precisa. La recomendación es sacar todo, separar lo que se dona y lo que se desecha, y hacerlo desde el agradecimiento, no desde la culpa. Un tip clave: lo que se decide botar debe salir de la casa inmediatamente. “No se deja en una bolsa esperando, ni siquiera junto a la puerta de la casa. Energéticamente, eso ya no te pertenece”, enfatiza.
Asimismo, otras recomendaciones son activar el color rojo en pequeños detalles: una prenda, una vela o un accesorio para atraer energía de abundancia; planificar viajes o movimientos importantes. 2026 favorece los desplazamientos y los cambios bien intencionados; priorizar encuentros significativos, es un año ideal para fortalecer vínculos y crear nuevas conexiones; y, trabajar metas claras, no excesivas, mejor pocas intenciones bien enfocadas que muchas dispersas.
Para quienes quieren ir un paso más allá, el Feng Shui propone trabajar con las direcciones favorables del año. En 2026, las estrellas más positivas se ubican en el este y el sureste. “El este está relacionado con la abundancia y el crecimiento; el sureste, con la prosperidad y lo laboral”, detalla Barrena. Darles mayor uso (trabajando desde ahí, colocando flores o pasando más tiempo en esas zonas) ayuda a activar esa energía.
Incluso para recibir el año, un gesto simple puede marcar la diferencia: orientarse hacia el este. “Basta con usar la brújula del celular para ubicarse. No importa dónde esté, lo importante es la intención”, reflexiona la experta.
En tanto, uno de los rituales más simbólicos ocurre el día anterior al Año Nuevo chino. Se trata de barrer la casa desde la esquina más alejada de la puerta hacia la salida, dándole la espalda a la entrada. “Es una forma de decir: todo lo que no me sirve se va, y lo bueno se queda”, explica. La basura recogida debe salir de la casa ese mismo día. El día del Año Nuevo, en cambio, se descansa: no se limpia ni se lava, para no “retirar” la buena fortuna que está ingresando.
El color rojo, las reuniones familiares y la comida compartida forman parte de esta celebración profundamente emocional. Más allá de la tradición, el mensaje es claro: cerrar con conciencia para empezar con claridad.
“El 2026 es un año para avanzar, pero desde un lugar más conectado”, concluye Barrena. Así, el Año Nuevo chino invita a hacer espacio desde dentro, para que todo empiece a ordenarse también por fuera.
(Tomado del diario El Comercio)

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