Con el tradicional toque de siete campanadas, el embajador del Japón en el Perú, Tsuyoshi Yamamoto, reafirmó una ceremonia que honra la memoria, la unidad y la amistad peruano‑japonesa
La Asociación Peruano Japonesa (APJ) conmemoró los 127 años de la inmigración
japonesa al Perú con un oficio budista en homenaje a los pioneros que dieron origen a la comunidad nikkei. La ceremonia, realizada el 6 de abril, también marcó el 37.º aniversario del Día de la Amistad Peruano Japonesa.
En el marco de los 127 años de la inmigración japonesa al Perú y del 37.° aniversario del Día de la Amistad Peruano Japonesa, la Asociación Peruano Japonesa (APJ) realizó el lunes 6 de abril un solemne oficio budista en memoria de los pioneros que llegaron desde Japón y sentaron las bases de la comunidad nikkei en el país.
La ceremonia se inició con el tradicional toque de siete campanadas, a cargo del embajador del Japón en el Perú, Tsuyoshi Yamamoto; la presidenta de la APJ, Rosa Nakamatsu; el ministro Juan José Plasencia, director de Asia Oriental de la cancillería; la presidenta de Fujinkai, Elizabeth Saima; el presidente de la AELU, Fernando Noda; el presidente de la Asociación Okinawense del Perú, Francisco Shirota; y el representante residente de JICA, Yukinari Hosokawa.
El oficio budista comenzó con el ofrecimiento del té, presentado por la Asociación Urasenke Tankokai del Perú con la participación del maestro Soyo Maruoka (México), y continuó con la ceremonia dirigida por la venerable Jisen Oshiro, de la Comunidad Budista Soto Zenshu del Perú.
Los asistentes —entre ellos representantes de instituciones nikkei y kōreisha del Centro Recreacional Ryoichi Jinnai— participaron en el ritual mediante el ofrecimiento del makkō (incienso) ante el altar.
Durante el acto protocolar se entonaron los himnos nacionales del Perú y del Japón. También intervinieron Hanna Lévano Nagashima, alumna del colegio Peruano Japonés José Gálvez, con un mensaje en español, y Adriana Ryum Hanzava Ogata, del colegio Peruano Japonés La Victoria, quien se dirigió al público en japonés.
En su discurso, la presidenta de la APJ resaltó el valor de la memoria y el rol fundamental de las generaciones mayores en la comunidad nikkei.
“Gracias por resguardar y transmitir las enseñanzas de nuestros ancestros y por compartir experiencias tan valiosas. Les expresamos nuestro profundo agradecimiento y respeto por ser ejemplo de perseverancia, honestidad y fortaleza, y por sentar los cimientos que guían a las futuras generaciones y al país”, señaló.
Como parte del homenaje, se entregaron reconocimientos a cuatro kōreishas mayores de 95 años: Chizuko Koga, Angélica Toyofuko, Rosa Tokumori y Toshiko Gibu, quien ofreció unas palabras en representación de las homenajeadas.
El embajador Yamamoto destacó el aporte actual de la comunidad nikkei al desarrollo del país: “En la actualidad, la comunidad nikkei continúa desempeñando un papel dinámico y destacado en diversos ámbitos: económico, social y cultural, contribuyendo de manera significativa a la construcción de una sociedad peruana cada vez más diversa, inclusiva y próspera”
La jornada concluyó con un programa artístico que incluyó una presentación de danza tradicional japonesa a cargo del elenco Kikunokai APJ Nihon no odori, y un popurrí de música criolla interpretado por Miriam Kina.
La actividad reafirmó la gratitud y el respeto hacia las primeras generaciones, cuyo legado sigue guiando a la comunidad nikkei peruana.
El oficio budista inició con el ofrecimiento del té, a cargo de Urasenke Tankokai del Perú y del maestro Soyo Maruoka, seguido de la ceremonia dirigida por la venerable Jisen Oshiro.
Se entregaron reconocimientos a cuatro kōreishas mayores de 95 años, quienes aparecen en la foto, junto al embajador del Japón en el Perú, Tsuyoshi Yamamoto y Rosa Arashiro de Nakamatsu, presidenta de la APJ
Revista Oriental Integrando las Comunidades Asiáticas del Perú y América