24 años de una vocación que une culturas, generaciones y corazones
Formado en Hong Kong y enviado al Perú para acompañar a la comunidad china, el actual Vicario Pastoral y referente del Colegio Juan XXIII
celebra un aniversario marcado por su entrega,
misión educativa y compromiso con el diálogo intercultural
Este año, la comunidad del Colegio Peruano Chino “Juan XXIII”, junto con la colectividad chino peruana, celebra con gratitud los 24 años de ordenación sacerdotal de Adriano Tomasi Travaglia OFM., cariñosamente conocido como monseñor Pachi. El 16 de febrero de 2002, el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Titular de Obbi y Obispo Auxiliar de Lima. Su trayectoria no solo es un testimonio de fe, sino también un puente vivo entre culturas, generaciones y tradiciones que conviven en el Perú.
Su misión pastoral, marcada por la humildad franciscana y una profunda vocación de servicio, ha dejado una huella imborrable en miles de estudiantes, familias y colaboradores que han encontrado en él un guía espiritual, un maestro cercano y un compañero de camino.
Pastor enviado para acompañar a la comunidad china en el Perú
La historia de monseñor Pachi está íntimamente ligada a la comunidad china en el Perú. Formado en Hong Kong y profundamente comprometido con la misión intercultural de la Iglesia, fue enviado al país para acompañar pastoralmente a los descendientes de inmigrantes chinos, una tarea que asumió con dedicación absoluta.
Su labor fue reconocida oficialmente cuando fue nombrado Vicario Pastoral de la Comunidad China en el Perú, un cargo que reafirma su rol como referente espiritual, mediador cultural y promotor de la integración entre la fe católica y las tradiciones de origen asiático.
Este nombramiento no solo honró su trayectoria, sino que reconoció su capacidad para comprender, acoger y acompañar a una comunidad diversa, multigeneracional y profundamente arraigada en el país.
Colegio Juan XXIII: hogar pastoral y humano
Desde su llegada al Colegio Peruano Chino Juan XXIII, monseñor Pachi se convirtió en una figura esencial en la vida institucional. Los comunicados del colegio y su revista institucional coinciden en un punto: su presencia ha sido un regalo para la comunidad educativa.
En él, los estudiantes encuentran un guía que escucha sin prisa, que acompaña con ternura y que enseña desde el ejemplo. En él, las familias encuentran un consejero que orienta con serenidad y sabiduría. En él, los docentes encuentran un colega que anima, sostiene y celebra cada logro.
Su carisma sencillo, su cercanía y su capacidad para conectar con niños, jóvenes y adultos han hecho que su figura trascienda lo religioso para convertirse en un símbolo de identidad y pertenencia.
Al servicio de la comunidad
El reconocimiento como monseñor fue recibido por la comunidad con alegría y orgullo. Para muchos, este título no solo honra su trayectoria eclesial, sino que refleja lo que él ya representaba en la vida cotidiana: un pastor que acompaña, un líder que inspira y un ser humano que transforma desde la bondad.
Instituciones como la Asociación Peruano China (APCH) y el Centro Cultural Peruano Chino (CCPCH) han destacado en diversas ocasiones su labor como articulador entre la fe, la cultura y la vida comunitaria.
Legado que crece con cada generación
A lo largo de estos 24 años, monseñor Pachi ha sido testigo del crecimiento de generaciones enteras: niños que se convirtieron en jóvenes, jóvenes que se convirtieron en profesionales, profesionales que hoy llevan a sus hijos al mismo colegio donde él los acompañó.
Su legado no se mide solo en ceremonias o sacramentos, sino en gestos cotidianos: una palabra de aliento, una sonrisa, un consejo oportuno, una oración compartida, una presencia constante.
Para las nuevas generaciones, él representa un puente entre raíces y futuro, entre tradición y modernidad, entre espiritualidad y vida cotidiana.
24 años de un “sí” que sigue dando frutos
Celebrar este aniversario es celebrar una vida entregada a los demás. Es agradecer su fidelidad, su alegría, su paciencia y su compromiso con la comunidad chino peruana. Es reconocer que su misión continúa, que su presencia sigue siendo necesaria y que su ejemplo inspira a quienes buscan servir con amor.
La comunidad del Colegio Juan XXIII, junto con la colectividad china del Perú, eleva oraciones de gratitud por su vida y pide que su camino siga siendo fecundo, luminoso y lleno de paz.
“Gracias, monseñor Tomasi, por estos 24 años de entrega. Gracias por unir culturas, por acompañar corazones y por recordarnos que la fe también se escribe con gestos sencillos”.
Revista Oriental Integrando las Comunidades Asiáticas del Perú y América
